Holanda: reconocido el derecho del hijo a conocer su ascendencia

El movimiento "Hospice" abre un nuevo centro para enfermos terminales

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Amsterdam. El Tribunal Supremo holandés ha pronunciado una sentencia que reconoce el derecho de los hijos a conocer datos sobre sus ascendientes. El derecho del hijo a saber quién es su padre natural prevalece sobre el deseo de la madre a mantenerlo en secreto.

El recurso había sido presentado por una mujer de Eindhoven -a la que se unieron otras cuatro- que había nacido en un centro asistencial para madres solteras de Breda y a quien se habían negado estos datos. Aunque ya había conseguido en otro juicio el derecho a consultar los informes sobre su nacimiento, quiso llevar el caso hasta el Tribunal Supremo para que la sentencia fuese valedera para toda persona.

El Abogado General, T. Koopmans, ha fijado el criterio por escrito: "El derecho a la propia identidad es parte del derecho a la personalidad, y el conocimiento de la propia ascendencia es indispensable para el conocimiento de esta identidad. El hijo que exige conocer su origen está ejerciendo un derecho fundamental, aunque el derecho a la personalidad no figure explícitamente con tales palabras en la Declaración Europea de Derecho Humanos ni en la Constitución Holandesa. El derecho a conocer la propia ascendencia es reconocido por la Carta Europea de Derechos del Niño".

En cuanto a los enfermos graves de este país, el único que acepta la eutanasia, debe señalarse que el movimiento "Hospice" -dedicado a atender a enfermos terminales hasta su muerte- continúa creciendo y va a abrir su tercer centro. El primero fue inaugurado en 1980. Los centros se rigen según las ideas de la psiquiatra suizo-americana Elisabeth Kübler-Ross, autora de varios libros sobre la asistencia a moribundos. En California dirigió un centro donde enseñaba a la gente a morir sin temor a la muerte y considerándola como la última fase de su crecimiento interior. La responsable en Holanda de estos hospicios, B. Thöne-Siemens, afirma que a los pacientes se promete dos cosas: que no morirán solos y que no van a dejarles sufrir.

Respecto a la eutanasia, declara: "En nuestros centros no se da, por la sencilla razón de que cuidamos tan bien a nuestros pacientes que ni se les ocurre pedirla". En la conferencias que Kübler-Ross ha dado en Holanda siempre ha manifestado rechazo hacia la eutanasia.

Carmen Montón

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