Observatorio

“Francisco ha sido muy cercano con nosotras”

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El 26 de junio, el Papa recibió en audiencia privada a un grupo de mujeres separadas y divorciadas de la archidiócesis de Toledo. Durante el encuentro, que duró hora y media, Francisco respondió a sus preguntas y les mostró la cercanía afectuosa de la Iglesia.

“Hemos encontrado a un padre que nos ha escuchado con cariño y con una sencillez absoluta”, dice Esperanza Gómez-Menor, madre de dos hijos. A su pregunta de cómo educar a los hijos cuando los padres discrepan en temas importantes, el Papa les animó a educar desde el amor y el respeto a todos, incluido el cónyuge separado o divorciado, por los que pidió que rezasen.

Isabel Díaz le preguntó acerca del papel de las mujeres separadas y divorciadas en la Iglesia. “El Santo Padre –cuenta– nos ha insistido en que, con nuestra experiencia, podemos ayudar a los separados a vivir este sufrimiento y, sobre todo, nos ha remarcado insistentemente que la Iglesia nos arropa y abraza”. Y añade: “Francisco ha sido muy cercano y muy amoroso con nosotras”.

El Papa también habló de cicatrices y de perdón. Miguel Garrigós, delegado de Familia y Vida de la Archidiócesis, destaca unas palabras del pontífice: “El perdón es difícil, pero va a la herida y a quien hirió. Es un camino y es una gracia de Dios”. Garrigós recuerda otra recomendación del Papa: “que lean íntegramente la exhortación apostólica Amoris laetitia y con especial énfasis el capítulo cuarto”.

Con este consejo, Francisco vuelve a romper esquemas. En vez de remitirles al capítulo octavo de la exhortación, donde propone algunas pautas para “acompañar, discernir e integrar la fragilidad”, amplía el enfoque y les recomienda especialmente el cuarto, dedicado a la caridad conyugal (“El amor en el matrimonio”). En este capítulo, el Papa comenta el “himno de la caridad” de san Pablo (1 Cor 13) y desgrana las actitudes que disponen a los cónyuges a amar bien.

El grupo Santa Teresa se reúne una vez al mes en una parroquia de Toledo, y también organiza convivencias, retiros y actividades solidarias. Nació a finales de 2016, como respuesta al llamamiento del Papa a integrar en la Iglesia a los separados y divorciados. Las reuniones comienzan con un rato de oración y luego tratan cuestiones de interés para las 35 mujeres que componen el grupo. “Actualmente estamos tratando el libro La libertad interior, de Jacques Philippe, porque habla del perdón y la reconciliación”, explica Garrigós a Alfa y Omega.

Al frente de las sesiones hay una coordinadora y un sacerdote, que tratan de encarnar la actitud de acogida que también pidió san Juan Pablo II en Familiaris consortio (n. 83 y 84). Y a juzgar por los testimonios que ofrece la web de la delegación de Familia y Vida, parece que lo están consiguiendo: “Lo mejor que me ha pasado todos estos meses –dice una de las asistentes– es pasar a formar parte de este grupo de mujeres. Solo han sido necesarios unos meses, unas pocas reuniones, para que mis lágrimas del primer día se conviertan en alegría cada vez que nos toca reunión”.

Según explica Rome Reports, la atención de la Iglesia a través de esta iniciativa también abarca lo material: “Algunas de estas mujeres se han quedado prácticamente en la calle tras la separación. Por eso la ayuda de Cáritas ha sido indispensable y un ejemplo de pastoral familiar de la Iglesia en todos los campos”.

El grupo Santa Teresa forma parte de un plan pastoral más amplio de la archidiócesis de Toledo, que cuenta con interesantes iniciativas para acompañar a las familias y darles herramientas que les ayuden a vivir el amor conyugal.


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