El Observatorio

Felicidad: un consejo de Aristóteles para nuestro tiempo

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A propósito de un libro reciente, Aristotle’s Way, de Edith Hall, especialista en estudios clásicos, Julian Baggini destaca en The Wall Street Journal algunas ideas aristotélicas que resultan pertinentes en la actualidad.

Como nosotros ahora, Aristóteles ponía la aspiración suprema de las personas en la felicidad. Pero la palabra que usaba Aristóteles para nombrar tal meta, señala Baggini, era eudaimonía, que “significa ‘florecimiento’, más que un estado emocional subjetivo o una especie de disposición anímica positiva y estable. Eudaimonía implica una concepción más objetiva de la vida tal como debe vivirla un ser humano, en conformidad con nuestra verdadera naturaleza específica”.

Es una valiosa aportación, observa Baggini. “En una época en que estamos obsesionados con la felicidad subjetiva, Aristóteles nos plantea un reto, al sugerirnos que, en lugar de eso, nos centremos en vivir virtuosamente. Como anota Hall, ese esfuerzo probablemente nos proporcionará satisfacción de modo más seguro que buscar el placer”.

“Pero la meta debe ser simplemente la vida buena”, apostilla Baggini. “Aristóteles concedía al placer sensible una función en la vida buena, pero, lejos de alentar al goce sensual, decía expresamente que las actividades humanas más importantes son intelectuales, no físicas”.

Baggini elogia el libro de Hall por mostrar a los lectores de hoy el interés que sigue teniendo Aristóteles. A la vez, objeta que la autora, en ocasiones, se excede intentando adaptarlo a la mentalidad actual. A juicio de Baggini, “el intento de cocinar el pensamiento aristotélico para una época empeñada en perseguir la felicidad hace más digerible el mensaje del libro, pero le quita fuerza”.


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