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EE.UU.: Muchas condenas a muerte, pero pocas ejecuciones

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En espera de nuevas decisiones del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre la pena capital, se advierte una progresiva tendencia favorable al abolicionismo. Así se refleja en el proyecto contrario a la pena de muerte aprobado por el parlamento de Nebraska, que fue vetado por el gobernador del Estado, también republicano, Pete Ricketts. Pero, al fin, el miércoles 27 ese veto fue levantado por 30 votos a favor contra 19, a pesar de la mayoría republicana, tradicionalmente partidaria de mantener la máxima sanción.

En ese contexto, resulta interesante un servicio de la BBC sobre la no ejecución de los condenados. Lo difundió a raíz de la condena a muerte de Dzhokhar Tsarnaev, uno de los autores del atentado contra el maratón de Boston en 2013, que causó tres muertos y 264 heridos. La decisión de los jueces no implica necesariamente que vaya a ser ejecutado, porque sólo a menos del 20% de los sentenciados se les termina aplicando la pena.

De 1973 a 2013, fueron condenadas a muerte 8.466 personas, pero sólo 1.359 fueron ejecutadas. La BBC utiliza un estudio de Frank R. Baumgartner, profesor de Ciencias Políticas en Chapell Hill, Universidad de Carolina del Norte, que ha analizado la situación de los reos del llamado corredor de la muerte: en diciembre de 2013, 2.979 seguían esperando a ser ejecutadas; a 392 se les conmutó la pena; a 3.194 se les anuló Aparte de quienes fallecen en la espera, por muerte natural o suicidio.

En las campañas a favor del abolicionismo se usan también los datos de la ONG Equal Justice Initiative: “De cada nueve personas que hemos ejecutado en EE.UU. hemos identificado una inocente en el corredor de la muerte”.

Desde la sentencia del Tribunal Supremo de 1976, que admitió su constitucionalidad, la pena capital sólo está vigente en 31 Estados. Y cada uno aplica su propia legislación relativa a apelaciones, indultos, etc. De hecho, según Baumgartner, hay Estados, como California, que sólo ejecutó al 1%. El propio Gobierno federal sólo ejecutó –por delitos supraestatales a tres de las 71 personas sentenciadas a muerte. Hay 56 esperando la aplicación de la pena capital.


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