Estados Unidos: las cadenas de librerías ponen fin a la guerra de precios

Las librerías en Internet también han reducido los descuentos, al comprobar que el comercio electrónico tiene costes mayores de lo que se pensaba

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La competencia entre vendedores de libros en Estados Unidos tomó un cariz bélico hace unos quince años. Las grandes cadenas empezaron a intentar robarse clientes ofreciendo fuertes descuentos. Las hostilidades se recrudecieron en 1995, cuando la librería "virtual" Amazon entró en la batalla. Tras ella llegaron otros sitios de libros en Internet -los más importantes, puestos por las grandes cadenas de librerías-, que emplearon la misma táctica. El año pasado, Amazon subió las apuestas anunciando descuentos de hasta el 50% en los títulos de la lista de más vendidos del New York Times.

Este año, la guerra ha terminado, aunque nadie ha declarado el armisticio. Sin publicidad alguna, las cadenas y las librerías "virtuales" han empezado a subir los precios. Se acabaron los descuentos competitivos.

Ahora, los comerciantes dicen que aquella era una guerra de desgaste, de la que nadie podía salir vencedor. Al final, todos se encontraron con que sus costes se habían disparado, mientras las ventas crecían a menor ritmo y acababan por estabilizarse.

Lo más notable es que la era de los grandes descuentos haya terminado también en Internet, porque se suponía que la posibilidad de vender más barato era la ventaja competitiva fundamental de las librerías "virtuales" (ver servicio 142/97, pág. 4). Su secreto, según la teoría, es que se ahorran muchos costes de almacenaje, personal e inmuebles, por lo que pueden ofrecer descuentos aun mayores que los de las grandes superficies. Pero desde mediados de este año, por vez primera, muchos títulos salen más caros en Internet que en una librería "física". En Amazon, sumados los gastos de envío, el cliente ya solo se ahorra dinero comprando una primera edición de tapas duras si el precio de cubierta es superior a 22,50 dólares, no 15 dólares, como el año pasado. Y para que le cuesten menos los libros de bolsillo, hoy tiene que encargar por lo menos cinco de una vez. La misma historia se repite en las otras librerías "virtuales", que también subieron los precios en cuanto lo hizo Amazon.

¿Qué obstinado hecho ha arruinado la bella teoría de las librerías "virtuales"? Responde Leonard Riggio, presidente de la cadena Barnes & Noble y de la correspondiente tienda digital, barnesandnoble.com: "Los costes de clasificación, gestión de almacén, sacar del depósito y empaquetar los libros encargados, el servicio de atención al cliente, los descuentos... se tragan todos los beneficios" (New York Times, 9-X-2000). Total: "El modelo entero de venta por Internet está demostrando ser más costoso de lo que se dijo".


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