España: la solidaridad de los muchos pocos

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Mientras la filantropía de EE.UU. se caracteriza por las cuantiosas aportaciones de los súper ricos, la de España descansa principalmente sobre el esfuerzo de muchos donantes de ingresos medios.

En España “no existen filántropos al estilo de los grandes norteamericanos, ahora identificados en Bill Gates o Warren Buffet y en el pasado en personajes como Carnegie o Rockefeller”, explica Elisa J. Sánchez Pérez en un estudio sobre las tendencias de la filantropía en España, publicado en 2008 (1).

Un motivo es que, hasta poco tiempo, en España no había millonarios con tanto dinero. Pero en los últimos años “el número de grandes ricos españoles ha crecido espectacularmente”. Mientras que en 1997 “el único millonario que aparecía en la lista de la revista Forbes era Emilio Botín, en la de diez años más tarde, la de 2008, aparecen 18 españoles entre las personas con una fortuna de más de 1.000 millones de dólares”.

En la última lista de Forbes, publicada en marzo de 2015, había 21 españoles. Pero su fortuna, a excepción de la de Amancio Ortega, no es tan nutrida como la de los multimillonarios norteamericanos. El magnate de Inditex es la cuarta persona más rica del mundo, con 64.500 millones de dólares. El segundo nombre español en la lista es el de su hija Sandra Ortega Mera (6.300 millones de dólares), que ocupa el puesto 225.

Los más ricos no son los más generosos

¿Cuánto donan los súper ricos españoles? Los datos están muy dispersos. Un reciente artículo de Carmen Pérez-Lanzac en El País da algunas pistas. Amancio Ortega ha donado a través de su fundación más de 150 millones; su donación más sustanciosa ha sido a Cáritas: 20 millones de euros en 2012 y otros 20 en 2014. El presidente de Mercadona, Juan Roig –en el puesto 277 de la lista Forbes, con 5.400 millones–, ha destinado más de 25 millones en ayudas a nuevos emprendedores. En 2014, la Fundación Botín destinó 34,4 millones de euros a sus fines fundacionales, entre otros la promoción de varios proyectos educativos y sociales.

La generosidad de los españoles durante la crisis ha ido a más, como reflejan los datos de algunas organizaciones como Cáritas Española y los Bancos de Alimentos

Otra forma de saber cuánto aportan los españoles más ricos (y los demás) a la filantropía es fijarse, como hace Sánchez Pérez, en los datos sobre donaciones incluidos en las declaraciones del IRPF, desglosándolos por tramo de rendimiento e imputación. Pero hay que tener en cuenta que no todo el mundo declara sus donaciones, pues o bien no les compensa el papeleo para conseguir un justificante o bien las hacen por vías que no permiten obtener un recibo.

En su estudio, Sánchez Pérez analiza los datos de la campaña de la Renta 2005 y los compara –para matizarlos– con otras fuentes. Ese año 1,7 millones de declarantes hicieron constar sus donaciones, lo que supone un 10,5% del total de contribuyentes. El porcentaje es inferior al de una encuesta del CIS realizada en 2006, en la que un 26,2% de los más de 3.000 encuestados dijeron haber donado en el último año.

El tramo de los más ricos (los que ganan más de 600.000 euros anuales), estaba formado por 3.751 declarantes, un 0,02% del total. De ellos, un 55% declaró alguna donación. La media de los donativos realizados en ese tramo es de 3.268 euros por donante, cuatro veces más que la aportación media de los declarantes del tramo siguiente (los que ganan entre 150.000 y 600.000 euros anuales).

Aparentemente, explica Sánchez Pérez, los del tramo superior son los más generosos, “pues un porcentaje mayor de ellos realiza alguna donación y, además, son los que de media donan más”. Pero en relación a su renta, su esfuerzo es menor “pues solo supone un 0,29% de sus ingresos” mientras que el promedio del resto de tramos está en el 0,44%.

De hecho, en todos los tramos se ve que “la cantidad donada es inversamente proporcional a los ingresos”.

Más donantes de ingresos medios

Si dejamos a un lado el mérito y nos fijamos en lo que aporta cada tramo de ingresos al volumen total de donaciones declaradas (unos 330 millones de euros en 2005), llegamos a la conclusión de que los tramos intermedios son los que más aportan “y, por tanto, los que mayor impacto tienen en la financiación de las entidades sin ánimo de lucro”. (El estudio no dice cuántas personas hay en cada tramo, salvo en el de los más ricos).

Ese año, los declarantes con rentas entre 30.000 y 60.000 euros anuales aportaron al total de donaciones unos 100 millones; los de entre 21.000 y 30.000, unos 70; los de entre 12.000 y 21.000, unos 60... En cambio, los que ganaron entre 150.000 y 600.000 euros anuales contribuyeron al conjunto con menos de 20 millones; y los del tramo de más 600.000, con menos de 10.

Pero no hay que olvidar que las aportaciones de los más ricos siguen siendo importantes, pues son ellos “los que individualmente más dan, aunque no de manera agregada ni en proporción a su renta”.

A la vista de estos datos, Sánchez Pérez concluye: “En contra de lo que a menudo se ha afirmado, la filantropía en España es cuantitativamente importante”, y eso gracias a que “ciudadanos de todos los niveles de ingresos realizan donaciones”.

La figura clásica del filántropo multimillonario –la que ha calado en EE.UU.– no refleja el perfil del donante español. “Es más, la financiación que las entidades no lucrativas obtienen gracias a donaciones privadas proviene principalmente de individuos cuyo nivel de ingresos es intermedio y no de los más ricos”.

El perfil del filántropo español queda más claro con algunos datos que proporciona la encuesta citada del CIS de 2006. Donan más mujeres que hombres (28,3% frente a 24%). También donan más las personas de edad intermedia –los de entre 35 y 44 años, en primer lugar; y los de entre 45 y 55 años, en segundo– que los jóvenes y los mayores. El nivel de formación también influye: de las personas que solo tienen educación primaria dona el 18%, frente a la mitad de los que tienen estudios superiores.

Más solidarios durante la crisis

Los datos del estudio de Sánchez Pérez son anteriores a la crisis económica mundial, que estalló en 2008. ¿Qué ha pasado en España durante estos años? Los datos de algunas instituciones no estatales, como Cáritas o los Bancos de Alimentos, ponen de relieve que la solidaridad de los españoles ha ido a más.

En 2014, Cáritas Española pudo atender a más personas gracias al aumento de donaciones privadas. La parte aportada por los donantes privados (222,8 millones) supuso un 73% de su financiación, mientras que en 2008 era el 61,7%. Y la procedente de entidades públicas (82,7 millones) suponía el 27%, parte que en 2008 era el 38,3%. En ese año, 10.657 personas fueron donantes periódicos de Cáritas, y otras 11.765 donantes ocasionales (en crisis y emergencias).

Hace tan solo unas semanas, la Federación Española de Bancos de Alimentos volvió a batir un nuevo récord con una campaña que recogió 22 millones de kilos de alimentos, un aumento de un 5% respecto al año pasado. El récord también vino de “la calidad de la donación, ya que este año se pedían alimentos más nutritivos y por lo tanto más caros”, dice su web.

Y añade: “Esto coloca a la campaña española a la cabeza de la Unión Europea. Desde hace años, en países como Francia, Italia y Portugal se celebran colectas anuales similares, pero no llegan a alcanzar cifras de recogida ni de lejos parecidas a las nuestras”. 

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Notas

(1) Elisa J. Sánchez Pérez, “Evolución y situación actual de la filantropía en España”, en La filantropía: tendencias y perspectivas. Coordinado por Víctor Pérez Díaz, 2008, pp. 125-146.


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