El virus del sida retrocede, menos entre los homosexuales

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En el Día Mundial del Sida, la agencia de la ONU encargada de fomentar la lucha contra la infección destaca los avances y propone un esfuerzo acelerado para reducirla al mínimo en quince años. Pero no se podrá conseguir si la infección sigue expandiéndose por la vía homosexual.

 

Hasta junio de 2015 había en todo el mundo unos 15,8 millones de infectados con VIH que estaban recibiendo tratamiento antirretroviral, el doble que hace cinco años. Las muertes relacionadas con la enfermedad se han reducido en un 42% desde 2000. Gracias a la difusión de la terapia, hoy viven 36,9 millones personas con el virus del sida, un 10% más que hace cinco años.

Lo que propone ahora el programa de la ONU es un fast track: un impulso decisivo de gobiernos, instituciones y donantes para que en 2020, el 90% de los infectados conozca su diagnóstico, otro 90% reciba tratamiento, y otro 90% puedan ver reducida su carga viral gracias a estas terapias.

Es la meta “90-90-90”, que en el período 2020-2030 se pretende transformar en el “95-95-95”, de modo que, a finales de la tercera década de este siglo, la epidemia pueda declararse “erradicada” –no la enfermedad en sí, sino su actual rango de difusión–.

Sin embargo, en las regiones del mundo donde ya se dedica mucho dinero a combatir el sida y prácticamente todos los infectados reciben antirretrovirales, la enfermedad no cede. Europa occidental y Norteamérica están estancadas desde el año 2000 en unas 85.000 nuevas infecciones anuales. En Europa oriental y Asia central, el número anual de infecciones ha subido un 30% desde principios de siglo.

Grupos de riesgo

La causa es que en esas zonas predomina la transmisión del VIH entre los antes llamados grupos de riesgo. Como indican los datos de la OMS, entre los hombres que mantienen relaciones homosexuales, la prevalencia de la infección es 19 veces mayor que en el conjunto de la población. Entre las prostitutas es 12 veces mayor que en el total de mujeres de 15 a 49 años. Entre las mujeres transexuales, 49 veces mayor que entre otros adultos. Entre los adictos a drogas inyectables, 28 veces mayor que en la población en general.

Así, en Europa occidental y central, mientras las infecciones mediante relaciones heterosexuales han bajado un 45% en diez años, las originadas en prácticas sexuales entre hombres han subido un 33% y han vuelto a ser la mayor parte, el 42%, como al principio de la epidemia. En España, la proporción es mayor: 62%. En Estados Unidos, los varones homosexuales, que son en torno al 2% de la población, constituyen el 63% de los que se infectan con VIH. En Europa oriental, el problema viene en mayor medida del uso de drogas.

También en China, las relaciones homosexuales son la única vía de infección que aumenta; ahora suponen el 27% de los nuevos casos, contra solo el 0,3% en el periodo 1985-2005. El fenómeno es especialmente marcado en los jóvenes: las infecciones anuales entre los de 15-24 años han subido de 779 en 2008 a más de 3.400 en lo que va de año, y el 80% de estas provienen del sexo gay. Esto es general en la región del Asia y el Pacífico, y un informe de ONUSIDA y Unicef lo atribuye en gran parte a la facilidad para encontrar personas con quien tener relaciones homosexuales por medio del teléfono móvil gracias a las aplicaciones de citas.

La información más básica

Pero quien busque en el nuevo plan alguna alusión a la abstinencia y la fidelidad a la pareja como manera de evitar el riesgo de contagio, pierde el tiempo. El documento dice en cambio que en los grupos de riesgo falta información y prescribe intensificar con ellos los programas que promueven el “uso correcto y continuo del preservativo”.

Sin embargo, resulta difícil de creer que el mensaje no ha llegado a los homosexuales europeos y norteamericanos. En todo caso, la información más básica que necesitan saber no es cómo usar un preservativo, sino que la promiscuidad es la vía más segura para contraer el virus del sida. Lo mismo se aplica a las otras infecciones de transmisión sexual. Por ejemplo, los Centers for Disease Control, de EE.UU., reportaron en 2014 un alza en las infecciones de sífilis, gonorrea y clamidia. Si el sida retrocede en general, se debe sobre todo a que, al haber más personas tratadas, disminuye la probabilidad de que transmitan la infección, pues la terapia reduce al mínimo la presencia del VIH en el organismo. Pero la epidemia y la necesidad de antirretrovirales no dejarán de alimentarse mientras siga habiendo una vía de infección que no remite.

Por tanto, el progreso conseguido con el sida es una victoria farmacológica y un fracaso de la política de salud pública. Y un buen negocio para la industria de los medicamentos.

 


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