El retorno del mundo de Marco Polo

Claves de la estrategia política americana del siglo XXI

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Autor: Robert D. Kaplan

RBA.
Barcelona (2019).
352 págs.
24 € (papel) / 9,99 € (digital).
T.o.: The Return of Marco Polo’s World.
Traducción: Albino Santos Mosquera.

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Robert D. Kaplan, periodista, historiador y representante del realismo en el ámbito de las relaciones internacionales, incide en este libro, que recopila artículos publicados en The Atlantic yThe National Interest, en temas que ya trató en La venganza de la geografía, en el que situaba la geopolítica en el primer plano del análisis internacional.

El retorno de Marco Polo es a la vez el retorno de Eurasia, que ya no formaría una masa terrestre diferenciada separada por los Urales. Esta es una configuración que podría convertir a Europa en una mera península de Asia, lo que coincidiría también con un progresivo declinar del propio Occidente, una tendencia que se habría ido acentuando desde el inicio de la posguerra fría.

Kaplan está claramente influido por algunos clásicos de la geopolítica como Halford Mackinder, que en 1904 ya hablaba del Heartland euroasiático y del World Island, que vendría a ser Afro-Eurasia. En ese escenario, EE.UU. tiene un protagonismo externo, subrayado por Kaplan: el de ser la gran potencia marítima mundial, pese a los elevados costes de las construcciones navales.

La postura de Kaplan, enemigo de las intervenciones terrestres, es similar a la de otros estrategas realistas, que buscan un intermedio entre el aislacionismo y el intervencionismo. En ningún caso considera a Donald Trump un presidente realista, dado que su concepto exclusivo de interés nacional le lleva a abandonar a sus aliados.

Kaplan percibe la mutación de Eurasia como el progresivo debilitamiento del sistema europeo de Estados consagrado en la paz de Westfalia. Además, el retorno del mundo de Marco Polo, edificado por Gengis Khan y sus sucesores, se está realizando también por medio de un mapa fluido y variable de carreteras, vías de ferrocarril, oleoductos, gasoductos y redes de fibra óptica. Es el ambicioso proyecto de la nueva Ruta de la Seda, la llamada Belt and Road, que China está construyendo. Este intento de unificación económica no desemboca necesariamente en un escenario internacional más seguro, pues, como señala Kaplan, nada de esto es incompatible con perturbaciones y grandes conflictos.

En este sentido, el ensayo presenta un mundo inestable y peligroso, en el que el concepto de Occidente, forjado en el siglo XX por la alianza entre Europa y EE.UU., se ha desvanecido, y en el que Washington ha de velar por sus intereses inmediatos. 


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