Dime de quién eres hijo…

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Si PISA analiza el peso del nivel sociocultural de la familia en el rendimiento académico del alumno a los 15 años, cuando todavía se encuentra en la etapa obligatoria, Education at a Glance (EAG) muestra la influencia de este factor en su titulación final (hasta dónde va a llegar en su educación) y en su vida laboral.

En cuanto a la titulación final, la última edición de EAG muestra que los estudiantes cuyos padres abandonaron prematuramente las aulas tienen siete veces más probabilidades de abandonar ellos mismos (un 35% lo hace) que los hijos de padres universitarios (5%). En España la correlación es la misma, pero las cifras son alarmantes: 55% y 9% respectivamente. En cambio, aunque parezca paradójico, alcanzar una titulación superior viniendo de padres con pocos estudios es más probable en España (un 25% lo consigue) que en la OCDE (20%).

En España, entre los hijos de familias con pocos estudios hay muchísimo abandono temprano, pero también más ejemplos de superación que en la OCDE

Lo que sucede es que en España hay muy pocos estudiantes que se “conformen” con la secundaria postobligatoria, ya sean hijos de padres con alto o bajo nivel de educación; prácticamente todos los que continúan más allá de la ESO llegan a los estudios superiores. Y entre esos pocos que se quedan en el nivel intermedio, la inmensa mayoría termina en Bachillerato, y muy pocos en Formación Profesional (apenas un 2%), lo que sugiere que no avanzar más allá en su educación ha sido más un fracaso (en general, el estudiante de Bachillerato aspira a entrar en la universidad) que una opción deliberada. En cambio, en países como Alemania, Austria o República Checa, casi un tercio de la población culmina su aprendizaje en la FP de grado medio.

La diferencia se debe, en parte, a cierta “titulitis” instalada en la cultura española, pero también a que el mercado laboral no castiga tanto al que no pasa más allá de la ESO, ni premia especialmente a los que avanzan un nivel más. Si en Europa los jóvenes (de 25 a 34 años) que abandonaron prematuramente tienen el triple de posibilidades de estar desempleados que los de estudios terciarios (grado universitario o similar), en España la proporción es “solo” del doble. El premio por terminar la secundaria postobligatoria, comparado con los que se quedaron en la ESO, es menor que en la mayor parte de Europa: solo aumenta la tasa de empleo en 8 puntos, cuando en Austria, Polonia, Alemania o Bélgica ronda los 30.

La penalización del mercado laboral español a los jóvenes con pocos estudios se nota más en los ingresos que en la tasa de empleo

No obstante, una cosa es la facilidad para encontrar empleo, y otra los sueldos. Ahí sí que la brecha entre los de estudios obligatorios y superiores es grande en España, por encima de la media europea. Con todo, existe una gran variación en lo que cobran personas del mismo nivel educativo. En cada uno de ellos, el porcentaje de trabajadores que ganan como mucho la mitad del salario medio del país está en España muy por encima de Europa, pero también el de los del extremo contrario, cuyo sueldo es por lo menos 1,5 veces el medio. Es decir, en España, sea cual sea el nivel de estudios que hayas alcanzado, tienes una probabilidad mayor que la media de que te vaya muy bien o muy mal. 


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