El Observatorio

Dad a los niños lapiceros, no teclados

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Que los niños están cada vez más expuestos a teclados desde muy pequeños es una cosa; que se deba abandonar la escritura a mano, otra bien distinta. El creciente cuerpo de investigación que recomienda no dejar de lado esta práctica es concluyente: formar letras les ayuda a ser más conscientes de lo que están expresando y a la vez mejora su capacidad para entender los textos que leen.

Un artículo de la pediatra Perri Klass en el New York Times recoge las conclusiones de los últimos estudios sobre el tema. Según sus autores, escribir a mano, sea en letra de molde o en cursiva, produce una activación del cerebro mucho mayor y más compleja que la que resulta de teclear.

A veces se ha dicho que el principal beneficio de la escritura a mano frente al teclado tiene que ver con las capacidades motoras: que fomenta la coordinación manual y visual. Sin embargo, los investigadores insisten en que las ventajas van mucho más allá: formar y unir letras es una tarea compleja, que pone en funcionamiento mecanismos motores pero sobre todo cognitivos. Por ejemplo, se ha demostrado que las áreas cerebrales activadas durante la lectura y la escritura a mano son en parte las mismas, lo que sugiere un vínculo entre ambas aptitudes.

Por otro lado, el hecho, aparentemente negativo, de que las letras formadas manualmente no sean tan uniformes como las tecleadas tiene un efecto positivo: los niños infieren los rasgos esenciales de cada letra, y los asimilan, lo que facilita que luego sean capaces de reconocerlos cuando leen.

El efecto positivo sobre la capacidad cognitiva es un argumento importante para fomentar la escritura a mano, aunque en etapas más avanzadas del desarrollo puede compaginarse con el teclado. Por otro lado, emplear la cursiva cuando se redacta en papel parece reportar beneficios específicos, porque cuando se enlazan las letras, el cerebro es más capaz de asociar una determinada secuencia de grafías a una palabra. Por eso, Virginia Berninger, psicóloga experta en lecto-escritura, recomienda preparar a los alumnos para ser escritores híbridos: empezar con letra de molde en los primeros años de preescolar, incorporar después la cursiva, y por último, en los primeros años de primaria, empezar a familiarizarles con el teclado.

Las ventajas de la escritura a mano no se limitan a los niños. Algunas investigaciones han demostrado que tomar apuntes de esta manera favorece una comprensión más profunda que cuando se utiliza un ordenador. Por un lado, el cerebro está trabajando más activamente, lo que fija mejor los conocimientos. Por otro, al no tener tiempo para anotar todo lo que el profesor está diciendo, el alumno tiende a seleccionar los puntos más importantes y desecha lo prescindible, algo que no ocurre en la misma medida cuando se mecanografía.


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