El Observatorio

Crece la subcontratación como negocio global

Página 1

Las empresas más grandes del mundo en número de trabajadores no son ya únicamente los grandes fabricantes y vendedores de bienes, tipo Ford o General Electric. Un artículo del Wall Street Journal revela que varias de las compañías con más empleados en nómina no fabrican ni venden nada; simplemente sacan beneficios de subcontratar a sus empleados a otras empresas.

Esta variante de “creación de riqueza” es la que han adoptado cinco de los 20 mayores empleadores del mundo, según un análisis de S&P Global Market Intelligence. En el año 2000, solo un empleador entre los primeros 20 –IBM, que ofrece servicios de consultoría informática– caía dentro de ese grupo, señala el diario estadounidense.

Hoy, las empresas de subcontratación “están pasando la aspiradora” y llevándose a los trabajadores de todo el mundo, mientras que los empleadores tradicionales están pasando muchas de sus tareas a no-empleados; un cambio que ha transformado el modo de hacer negocios de las compañías y que ha tenido “un fuerte impacto en las perspectivas y el pago de los trabajadores”.

Según explica el Journal, esta modalidad de contratación supone una ganancia neta para los empleadores tradicionales, pues encargarles tareas a otras empresas puede ayudarles a ahorrar dinero y garantizarles el acceso a la tecnología que necesitan, sin tener que pagarla de su bolsillo.

La otra cara de la moneda son, por supuesto, los trabajadores que han perdido el empleo porque ahora lo desempeñan los subcontratados. “Pueden sentirse como piezas de ajedrez, por haber sido desplazados completamente o reorientados como empleados de un proveedor de servicios, a menudo con peores condiciones y un sueldo más bajo. Un creciente número de investigadores de temas económicos está de acuerdo en que la subcontratación fue un factor decisivo para el aumento de la desigualdad salarial durante la pasada década”.

El fenómeno ha experimentado efectivamente un boom en el pasado reciente. El valor anual de los contratos de este tipo que se firmaron en 2000 fue de 12.500 millones de dólares, mientras que en 2016 ascendieron a 37.000 millones, una cifra que puede quedar pequeña en 2018, debido al disparado crecimiento de los proyectos del sector tecnológico y a la transferencia masiva de datos a la nube.

Un ejemplo de estos gigantes de la subcontratación es la empresa Accenture, especializada en tecnologías de la información y en consultoría, que se ha vuelto una especie de caja de herramientas para las empresas clientes. Los trabajadores de Accenture lo mismo recaudan las deudas de los propietarios de inmuebles (para las compañías dedicadas al negocio de los préstamos), que hacen llamadas telefónicas a los pacientes diabéticos (en nombre de las aseguradoras), o revisan contenidos para Alphabet, la empresa matriz de Google.

Es así que, de contar con 200.000 trabajadores en 2010, hoy tiene 435.000 en todo el mundo. En cuanto a sus ganancias, ingresa 16.000 millones de dólares anuales por subcontratar personal, una actividad que en 2011 le garantizaba el 41% de sus beneficios, y hoy el 46%.

Del lado de los trabajadores, sin embargo, la perspectiva puede ser diferente. En el caso de un banco, por ejemplo, el pago por empleados externos tiende a ser menor, dice el diario, “porque las empresas de subcontratación necesitan mantener bajos los costos para competir por los contratos, y porque los empleados no reciben un plus de los éxitos financieros” de la entidad.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.