Bolivia está logrando erradicar los cultivos de coca

En dos años se estima que ha destruido las dos terceras partes de los cultivos ilícitos

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Al comienzo de su mandato en 1997 el presidente boliviano Hugo Banzer anunció el plan Dignidad, cuyo objetivo era erradicar en cinco años 38.000 hectáreas de cultivos ilegales de coca y apartar así a Bolivia del circuito del narcotráfico. El anuncio despertó las protestas de los cocaleros y bastante escepticismo en la clase política. Pero al cabo de dos años Bolivia ha logrado destruir campos de coca a un ritmo más rápido de lo previsto.

En dos años de aplicación del plan, el gobierno de Banzer ha destruido 25.000 hectáreas de plantaciones ilegales de coca. A este ritmo, el resto de plantaciones ilegales podrían eliminarse de aquí al 2001, un año antes de lo previsto en el plan.

El objetivo es limitar las plantaciones de coca a 14.000 hectáreas, suficientes para cubrir los usos no estupefacientes de la coca, desde la masticación tradicional hasta la fabricación del mate de coca contra el mal de altura y algunas utilizaciones terapéuticas.

Las brigadas de erradicación están apoyadas por tres funcionarios de la policía antidroga y protegidas por dos mil soldados. El plan se encontró desde el principio con la oposición de los campesinos cocaleros de la región de Chapare, la principal zona de producción, donde la hoja de coca es parte fundamental de la economía. Sus sindicatos, bien organizados, cuentan con el apoyo de la Central Obrera Boliviana (COB), y protestan regularmente contra el plan. Los cocaleros aseguran que ellos se limitan a vender sus fardos de hojas de coca a los comerciantes, pero sin producir la pasta de coca. En cambio, según las autoridades, también en Chapare se produce un centenar de toneladas de pasta de coca al año.

Para que el plan Dignidad acabara de tener éxito, sería preciso asegurar una financiación internacional a fin de fomentar los cultivos alternativos y el desarrollo de las zonas cocaleras. Tal financiación no está hoy por hoy garantizada. Pero es de esperar que el éxito obtenido hasta ahora por Banzer le permita seguir contando con el apoyo de EE.UU. De hecho, durante una reciente gira por la región, el jefe de la agencia americana antidroga (DEA) no escatimó elogios a Bolivia.


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