El Observatorio

Atentado a “Charlie Hebdo”: Resistir al odio

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El atentado en París contra el semanario Charlie Hebdo al grito de “¡Alá es grande!” suscita el temor de que el rechazo al terrorismo de cuño islámico se convierta en odio al islam. Se ahondaría así la división que los atacantes quieren crear entre los musulmanes que viven en Europa y la sociedad que los acoge o en la que han nacido.

El atentado en París contra el semanario Charlie Hebdo al grito de “¡Alá es grande!” suscita el temor de que el rechazo al terrorismo de cuño islámico se convierta en odio al islam. Se ahondaría así la división que los atacantes quieren crear entre los musulmanes que viven en Europa y la sociedad que los acoge o en la que han nacido.

Contra esta tentación se han alzado voces, entre ellas la del filósofo Abdennour Bidar, que advierte en Le Monde: “Inmediatamente después del primer reflejo de dolor y de cólera, surge la tentación de devolver mal por mal, de recurrir a la violencia para hacerse justicia, de escoger la venganza contra el mal –eterna tentación para el ser humano de la ley del Talión o del odio por el odio”.

El riesgo al que debe resistir colectivamente la sociedad francesa es “el riesgo de que el odio de unos locos desencadene un odio generalizado”. Un odio bárbaro que “querría llevarnos a creer que Francia y el Islam son dos enemigos que no tienen otra elección que tratar de destruirse”. Bidar pide que no se haga este regalo a los asesinos. “Yo denuncio su perversión absoluta de invocar el islam, y agrego a la vez que este se encuentra verdaderamente enfermo o en crisis, para que pueda ser reivindicado para tales abominaciones”.

Para evitar que los musulmanes sean objeto de un rechazo masivo, Bidar pide conservar la cabeza fría y estar a la altura de un momento histórico que exige “probar que somos demasiado fuertes para ser desviados de nuestra ruta por estos obscurantistas” , y que “somos capaces de seguir queriendo ‘hacer sociedad’ –con obstinación y fidelidad– en torno a nuestros valores fundamentales y fundadores –todos los valores humanistas de los derechos del hombre–, compartidos y amados en una fraternidad real entre nosotros por encima de nuestras distintas creencias religiosas y opiniones políticas”.

Los franceses han de dar prueba, dice Bidar, de que “podemos vivir con el islam, que podemos vivir juntos, musulmanes y no musulmanes, en la paz, la concordia, la comprensión y el reconocimiento mutuo, según la concepción de una libertad de expresión garantizada a cada uno, que sepa conciliarse con la libertad de expresión de todos los demás”.

Atribuir las causas del atentado a una religión sería profundamente erróneo, afirma el jurista Francesc de Carreras en un artículo en El País. “La causa debemos buscarla no en las religiones, sino en el fanatismo que pueden provocar, fanatismo, por otro lado, cuyo caldo de cultivo lo encontramos en todo tipo de creencias, tanto las derivadas de la fe como de la razón”. La actitud fanática puede provenir de las creencias y también de las ideas mismas “quizá fundadas en argumentos racionales, pero llevadas a la práctica con actitud fanática, aquella actitud que, entre otras cosas, implica que el fin justifica los medios”.

Frente al fanatismo surge la actitud tolerante, “que está en los comienzos de lo que hoy llamamos civilización occidental y que afortunadamente se extiende ya más allá de Occidente. Sus padres fundadores podrían ser, por ejemplo, Erasmo, Luis Vives o Tomás Moro. En tiempos convulsos debidos a actitudes religiosas intolerantes –es decir, fanáticas–, en aquellas guerras de religión que asolaron el siglo XVI europeo, estos y otros sostuvieron que debía respetarse la conciencia de cada uno y las diferencias nunca debían ser motivo para justificar la violencia”.

Las organizaciones musulmanas han reaccionado sumándose a la condena del atentado. En un comunicado, el Consejo Francés del Culto Musulmán pide a los imanes de todas las mezquitas que durante la oración del viernes “condenen con la mayor firmeza la violencia y el terrorismo vengan de donde vengan”, animan a los musulmanes a participar en la manifestación nacional del día 10, y terminan diciendo: “las organizaciones musulmanes, profundamente impresionadas y entristecidas por el asesinato de nuestros compatriotas periodistas y policías se asocian y se unen al dolor de las familias de las víctimas y quieren testimoniar su solidaridad nacional y ciudadana ante la magnitud de este drama”.

En otro comunicado el mismo día del atentado el Consejo, “en un contexto político internacional de tensiones alimentadas por los delirios de grupos terroristas que se prevalen injustamente del Islam”, invitaba a “evitar las provocaciones” y pedía a la comunidad musulmana “la mayor vigilancia frente a eventuales manipulaciones provenientes de grupos con propósitos extremistas cualesquiera que sean”.


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