Alarma por la disminución de cristianos en Oriente Medio

Los conflictos y la discriminación les impulsan a emigrar

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La presencia de cristianos en los países de Oriente Medio corre el riesgo de quedar reducida a puro recuerdo arqueológico, si en los próximos quince o veinte años continúa el ritmo actual de emigración de cristianos de aquella zona.

La alarma sobre la realidad y las causas de esta emigración fue relanzada durante un seminario celebrado en Beirut, del 15 al 19 de febrero, por iniciativa de la Cáritas local y con la participación de representantes de organismos internacionales.

Entre las causas de la emigración figura la persecución religiosa, que se manifiesta en algunos casos abiertamente y en otros de modo más solapado, pero igualmente eficaz (por ejemplo, por medio de discriminación administrativa, aplicación desigual de la ley, etc.). Otros factores, habitualmente mezclados con el primero, son las guerras y conflictos, la penuria económica y, ante ese panorama difícil, el indudable atractivo de Occidente.

Las cifras de la emigración son elocuentes: los cristianos en Oriente Medio ascendían a 20 millones al inicio de la primera guerra mundial; en 1980 habían descendido a 15, y hoy se calcula que apenas llegan a 10 millones. De ellos, más de la mitad viven en Egipto, cerca de un millón en el Líbano, unos 300.000 entre Israel, Jordania y los territorios ocupados, 700.000 en Siria y 300.000 en Irak.

Es interesante observar que la persecución abierta o solapada contra los cristianos ha unido, en la práctica, a dos concepciones radicalmente opuestas, presentes en todos los países de Oriente Medio: el Islam fundamentalista (representado sobre todo por Irán) y el "laicismo ilustrado" de países como Turquía.

En la Turquía occidentalizada y miembro de la OTAN, la libertad de la comunidad cristiana ha sido asfixiada hasta el punto de que los pocos sacerdotes ortodoxos se ven obligados a vestir de paisano, lo mismo que los religiosos que visitan el país. El Estado es aconfesional, pero todo lo cristiano está prohibido. En ese sentido, es significativo que las principales naciones aliadas con que cuenta Occidente en la zona son, de hecho, las más represivas en relación con los cristianos, encabezadas por Arabia Saudita, que contrasta con la tolerancia de Jordania.

En el seminario se puso de relieve que la vía para frenar el éxodo de cristianos de esos países pasa necesariamente por la recuperación de la paz, de la capacidad de que grupos étnicos y religiosos distintos sepan vivir juntos. Para ello, son esenciales el diálogo entre musulmanes y cristianos, el respeto de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades en la vida social y política.


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