After. Aquí empieza todo

After

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Director: Jenny Gage

Guion: Susan McMartin (novela: Anna Todd)
Intérpretes: Josephine Langford, Hero Fiennes-Tiffin, Selma Blair, Jennifer Beals, Peter Gallagher, Khadijha Red Thunder, Meadow Williams.
105 min.
Jóvenes-adultos. (X)

Para los que no conocen de nada la serie After (como yo misma, por ejemplo, hasta hace una semana), hay que contar que se trata de una saga juvenil romántica dirigida a un público femenino que Anna Todd –la autora– empezó a escribir en Wattpad, una plataforma de escritura en línea. De la red saltó al papel y del papel a la pantalla grande.

Por tono, tema y público algunos la denominan las 50 sombras de Grey para adolescentes. Algo de eso hay en la saga, que se centra en la historia de Tessa, una chica lista, aplicada y tirando a modosita, que al empezar la universidad se enamora locamente de Hardin, el hijo del rector, un atractivo y complejo joven que compagina su trato seco y antipático hacia ella con una apasionada relación sexual. Les suena el argumento, ¿verdad?

Como en el caso de 50 sombras de Grey, After ha sido criticada –con razón– por su machismo. La relación de los dos protagonistas, además de ser absolutamente tóxica, es un manual de conductas sexistas. Es tan irritante e insultante su machismo que más de uno teníamos dudas de cómo se iba a trasladar a la pantalla grande semejante texto, evitando la cárcel.

Al final, no sé si por miedo a la cárcel y al boicot o porque no tiene ningún sentido proponer a estas alturas un modelo de relación tan poco edificante, la realidad es que la versión adaptada al cine ha decidido limar todas las aristas posibles. La historia del chico que maltrata a la chica, que a pesar del maltrato suspira por él, se ha sustituido por la también convencional narrativa de novela rosa barata en la que un chaval malote en los primeros minutos cambia gracias al amor desinteresado de la chica buena. Si el libro se dedicaba a enlazar larguísimas escenas de sexo con breves y pasionales peleas, la trama de la película es lo –poco– que ocurre entre beso y beso de los protagonistas. En resumen: casi dos horas perdidas, dedicadas a la nada. Al menos en Crepúsculo los protagonistas se convertían en vampiros por la noche.

Lo único que añade la película es que ha borrado el machismo de la novela. Algo es algo y no es poco. La película es mala, malísima, pero el libro del que parte es denunciable.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta


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