El Observatorio

Adolescentes atrapados por redes criminales

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Un total de 5.145 adolescentes residentes en el Reino Unido estaban en 2017 a merced de las redes criminales que operan en ese país. El número supone un 35% más de víctimas que en el año precedente, ha informado la National Crime Agency (NCA), que considera que la cifra seguirá subiendo.

La agencia, citada por The Independent, precisó que el grupo más extenso de adolescentes explotados por esas organizaciones es de jóvenes británicos: 819, más del doble de los 326 de los que se tenía noticia en 2016. Les siguen en número los jóvenes albaneses y vietnamitas.

Buena parte de estos chicos y chicas son utilizados como esclavos sexuales (unos 1.700), como sirvientes domésticos (488) o como recaderos en el negocio de las drogas. Una fuente de la NCA admite que los números son “chocantes” y que ninguno de los países que integran el Reino Unido se libra de este problema.

Sobre el tráfico de drogas, la agencia señala que las pandillas utilizan con frecuencia a adolescentes –preferentemente a los que tienen problemas mentales o a los que proceden de hogares rotos–, porque creen que levantan menos sospechas por razón de su edad y porque, en caso de ser atrapados por la policía, reciben condenas menores.

Según el director de la NCA, Will Kerr, se trata de una amenaza creciente que afecta a jóvenes procedentes también de China, Nigeria, Rumanía, Eritrea, India, Polonia, Pakistán y de más de un centenar de países. Se ha monitoreado la participación de menores en actividades que van desde el cultivo de marihuana hasta la prostitución, y del lavado de coches a la cosecha de flores. Recientemente, el jefe de una banda rumana fue encarcelado por forzar a jóvenes inmigrantes a trabajar en la construcción, bajo amenaza de golpearlos hasta la muerte si le exigían un salario.

Algunos cálculos sobre el número de personas sometidas a algún tipo de esclavitud moderna en el Reino Unido, arrojan entre 10.000 y 13.000 víctimas. Desde 2015, el Reino Unido cuenta con una ley que castiga con fuertes penas de prisión –de 14 años a cadena perpetua– a quienes sometan a esclavitud a otras personas.


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