Aunque la historia tiene complejas ramificaciones, su nudo consiste en que un rico granjero aparece asesinado. Al leerse el testamento, sus siete trabajadores son nombrados herederos. Quién y por qué mató al rico y cruel granjero, y las consecuencias en un mundo de estrictos estamentos sociales, que trae consigo el que siete labradores vengan de pronto a ser señores..., son las ramificaciones que complican y hacen interesante la trama.
Pero, sobre todo, lo espléndido es el retrato de los objetos del campo, interiores de la granja, y paisajes. El director de fotografía, Peter von Haller, hace soñar en magníficos cuadros clásicos de grandes pinacotecas.
Hay brutalidad, crueldad, odio y sangre... Sexualidad no menos brutal. Y el denodado esfuerzo del trabajo, de la lucha de los herederos frente a un mundo que no les admite; un representante de la Iglesia ineficaz y teórico; unos representantes del Estado unidos al poder injusto de los ricos...
Tal vez el buscado final sea eso, demasiado buscado: las historias románticas suelen regodearse artificialmente en la desgracia. Nadie queda limpio, "ni un justo queda", como dice la Escritura. Quizá, como arquetipo deseable de la bondad, quedan, fieles e inamovibles, una vieja sirvienta y un niño huérfano. Otra vez, romanticismo casi puro.




High School Musical 3: Fin de curso
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