Literatura infantil y juvenil

Wonder. La historia de Julian

Wonder: The Julian Chapter

Página 1

Autor: R.J. Palacio

Nube de Tinta.
Barcelona (2014).
160 págs.
10,95 € (papel) / 6,99 € (digital).
Traducción: Verónica Canales.
A partir de 12 años.

Libro cortito, se ve que publicado para complementar La lección de August y, supongo, para prolongar su éxito. Quienes estén interesados en los aspectos educativos del primer libro agradecerán este segundo. Quienes piensen dentro de coordenadas más literarias seguramente no lo verán así. En cualquier caso, la narración es buena, no faltan diálogos sabrosos, y muchos lectores —a pesar del bucle final con el recurso al mundo nazi, tan desgastado— leerán con atención la historia hasta su desenlace. Por supuesto, no se ha de leer sin haber leído antes el primero.

El relato aporta una perspectiva más a las varias que ya contiene la novela primera. Aquí es Julian, el chico acosador de Auggie, quien cuenta resumidamente los hechos desde su punto de vista; habla de las reacciones que tuvieron sus padres, y de las conversaciones que sus padres y él mantuvieron con sus profesores. Al final, Julian es expulsado y se marcha el verano a Francia con su abuela judía, una mujer que, siendo una chica joven durante la II Guerra Mundial, vivió un episodio escolar semejante al de Julian.

El lector aprecia pronto que Julian se justifica mucho y que sus padres no son nada objetivos al defenderle y cargar las culpas a la dirección del colegio. El relato tiene acentos de “cuento de advertencia” y la utilidad de que hace pensar en lo que piensan los demás y en que hay motivos que no conocemos para que pasen las cosas que pasan. El libro acentúa uno de los mensajes preferidos de la escritora: en boca del profesor Traseronian vuelve al lema “si no sabes qué hacer, sé amable”.

El relato tiene un punto de libro de autoayuda. Así, la abuela le dice a su nieto: “Un error no te define, Julian”; “al final, mon cher, lo único que importa es que te perdones a ti mismo”. Y Julian lo acepta: “Soy un niño normal y corriente. Un niño típico, del montón. Un niño normal que cometió un error”. Tal vez la palabra “error” no sea la más apropiada y hablar de que alguien se “perdone a sí mismo” es un tanto confuso. De hecho, la resolución de la historia es mejor que lo que se podría sospechar de esas expresiones.


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