Contrapunto

Vulnerables protectores

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A juzgar por las películas, se diría que el mayor peligro para un policía en Estados Unidos es morir en una refriega en un barrio violento de Los Ángeles o Nueva York. La realidad es diferente. Los que mueren por suicidio -unos 300 al año- son el doble de los que mueren en cumplimiento del deber. Tras una época en que se prefería no hablar mucho de esto, ahora ha salido a la luz en un informe encargado por la Asociación Nacional de Jefes de Policía, del que da cuenta Newsweek.

Los psicólogos de la policía intentan comprender la razones de este fenómeno. La fácil disponibilidad de un arma es uno de los factores invocados. Pero en un país donde tener una pistola en casa es lo normal, no parece que esto pueda explicar que la tasa de suicidio entre policías sea muy superior a la del conjunto de la población. Otra explicación más profunda subraya que, a diferencia del ciudadano medio, los policías tienen como menú diario los asuntos más desagradables de la sociedad, lo cual puede darles una visión desencantada de la vida. También se ha observado que el suicidio está muchas veces relacionado con el alcohol y los problemas sentimentales. Por otra parte, los policías son más reacios a pedir la ayuda psicológica que necesitan, por temor a que esto comprometa su carrera.

Al hablar claramente del problema del suicidio, la Asociación de Jefes de Policía quiere crear un clima que facilite tratar las dificultades a tiempo. Ahora se reconoce que los protectores no son Supermen, sino seres vulnerables. Cuando aumenta el número de policías muertos en servicio, se clama por medidas que refuercen "la ley y el orden". Cuando se dispara el número de policías que se matan a sí mismos, ¿qué es lo que habrá que reforzar?

Juan Domínguez

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