El Observatorio

Una atea contra los ateos intransigentes

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Camille Paglia, estadounidense, fue una militante feminista en los años setenta. Profesora de Humanidades y autora de varios libros, a principios de los noventa llamó la atención por sus punzantes críticas a determinados aspectos de la cultura moderna. Su tendencia a cuestionar las ideas dominantes la han convertido en una pensadora incómoda. En una entrevista realizada por Salon, Paglia critica la falta de rigor de los llamados “nuevos ateos” como Richard Dawkins o Christopher Hitchens.

A principios de los noventa, declararse ateo en Estados Unidos era algo poco usual. Cuenta Paglia en la entrevista que cuando ella lo hizo, muchos –sobre todo en ambientes progresistas– empezaron a imitarla. Pero incluso entonces, el tono de Paglia era diferente. “Pensé que lo que yo estaba haciendo era perfectamente legítimo, dado el gran respeto que siempre he tenido a la religión (…) Defendí que la religión debía estar en el centro de cualquier plan de estudios multicultural”.

Hoy declararse ateo ya no es un tabú. Ni tampoco atacar o ridiculizar a la religión, como hacen los nuevos ateos, convencidos de que el “librepensamiento” salvará a la humanidad del “dogmatismo” de los creyentes. “No creo que exista Dios, pero respeto profundamente cada religión”, sostiene Paglia. “Todas las grandes religiones del mundo tienen un complejo sistema de creencias sobre la naturaleza del universo y sobre la vida humana, que es mucho más profundo que cualquier doctrina que haya producido el progresismo”.

De hecho, lamenta Paglia, la marginación de la religión está dejando a los jóvenes sin un sentido ni una orientación. “Muchos de ellos no ven más que política, pero la política es diminuta. La política solo apela a la sociedad. Y ahí fuera hay un reino metafísico que atañe a los principios eternos de la vida y de la muerte”.

Tampoco tiene nada de transgresor el tono beligerante que hoy emplean Dawkins y compañía. Más bien, lo que Paglia observa es “desconocimiento” y “falta de respeto hacia la religión”. Y añade: “Me parece hipócrita que desde la universidad o los medios haya quienes exijan comprensión hacia las creencias musulmanas, mientras menosprecian las creencias cristianas de los conservadores sureños”.

A Paglia le disgusta, sobre todo, el “ateísmo cínico” y falto de sustancia. Sobre el libro de Hitchens God is Not Great dice que detrás de los llamativos títulos de los capítulos “hay muy poco estudio académico. Hitchens ni siquiera conoce bien el judeo-cristianismo, y mucho menos las demás religiones”. De Dawkins afirma que es una persona “que nunca ha dedicado tiempo a investigar seriamente la religión”.

Lo grave es que la intolerancia hacia las creencias religiosas es presentada como un signo de progreso. “Los progresistas creen que son muy abiertos de mente, pero eso sencillamente no es verdad. Por desgracia, el progresismo se ha convertido en una ideología irreflexiva”, donde la gente se atrinchera “convencida de que sus puntos de vista son los únicos racionales”.

Y pone el ejemplo del escándalo que planea estos días sobre Planned Parenthood. Pese a la simpatía que Paglia sentía en el pasado hacia esta organización, de la que fue miembro, denuncia que los medios izquierdistas guardasen silencio después de que unos videos grabados con cámara oculta mostrasen a algunos directivos de Planned Parenthood negociando la venta ilegal de órganos y tejidos de fetos abortados. “La censura de este tipo es sorprendentemente poco profesional. Los principales medios progresistas trataron de enterrar esta historia a fuerza de ignorarla”.


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