Un periodista para aconsejar a la Iglesia cómo hablar a la prensa

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Greg Burke, nuevo asesor de comunicación de la Secretaría de Estado vaticana, pretende ayudar a la Santa Sede a entender a los periodistas, para que se haga entender por ellos.

Pocos días después de que se hiciera oficial su nombramiento, Greg Burke concedió una entrevista al Vatican Insider. En ella explicaba su función dentro de la estructura comunicativa del Vaticano, y las perspectivas con las que afronta su nuevo empleo.

Llega con ideas claras, como por ejemplo que la Iglesia puede –y debe– transmitir una imagen mucho más transparente; pero a la vez sabe que la prudencia es gran consejera en la comunicación institucional de cualquier organización, y mucho más en una con más de dos mil años de historia. Por eso avisa: “No pretendo llegar y cambiar todo de golpe”.

Burke (52 años, estadounidense de nacimiento, miembro del Opus Dei) ha dedicado toda su vida profesional al periodismo. Entre otros medios de comunicación, ha trabajado para la revista Time y para la agencia de noticias Fox. Lleva casi veinte años viviendo en Roma, donde ya ha cubierto muchos acontecimientos relacionados con el Vaticano, aunque no se un “vaticanista”. Cuando le preguntan por qué cree que lo han elegido a él, responde que, en su opinión, a la Santa Sede le viene bien contar con alguien que sea capaz de anticipar lo que los periodistas van a titular después de una homilía, una encíclica o un discurso del Papa. Además, considera que es bueno que el puesto lo desempeñe un laico.

Aunque el puesto es nuevo, cree que su función consistirá en planificar y gestionar la comunicación del Vaticano a largo plazo, dándole una orientación que el mundo del periodismo pueda captar fácilmente. Por eso su trabajo no consistirá en sustituir al portavoz, sino más bien en orientarle desde una perspectiva profesional. En la entrevista lo explica acudiendo a una comparación con la Casa Blanca: todo el mundo conoce al portavoz oficial, pero detrás de él hay uno o más asesores que diseñan cómo, cuando y dónde transmitir el mensaje. Burke considera importante que exista un puesto similar en la Iglesia: “Cuando la comunicación se centra en reacciones, todo se hace más difícil”.

En una entrevista para El Mundo (edición impresa del 1-07-2012), citaba un ejemplo de mala comunicación por parte de la Iglesia: un cardenal, al poco de estallar el escándalo de abusos sexuales perpetrados por sacerdotes, contestó a una pregunta diciendo que le gustaría saber cuántos pederastas había entre los periodistas. “Tendría que haber dicho: ‘He hablado con el Papa y, con lágrimas en los ojos, me ha dicho lo dolido y preocupado que está’, que por otra parte es como estaba realmente”.

Burke intentará prevenir casos semejantes: “Mi objetivo será evitar que estallen polémicas y que se produzcan daños peores. Si se evitan podremos volver al mensaje fundamental de la Iglesia: predicar a Dios".


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