Iniciativas

Un pequeño pueblo, hogar de acogida para niños sin familia

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Muchos de los niños confiados a instituciones públicas no tienen prácticamente posibilidades de ser adoptados, porque son demasiado mayores, tienen problemas físicos o psíquicos, o proceden de familias problemáticas. Para ellos se procura el acogimiento familiar; pero esta solución sólo puede ser minoritaria y provisional, de modo que la mayoría han de seguir en los orfanatos. Pero puede haber otros modos de aplicar esta fórmula. Eso es lo que está experimentando en Illinois (Estados Unidos) la asociación Hope for the Children, que ha habilitado una antigua base militar para convertirla en un pequeño pueblo donde viven doce familias con cincuenta niños, la mitad de ellos huérfanos o abandonados.

El objetivo es proporcionar a estos niños un ambiente familiar estable y seguro que les permita crecer y desarrollarse como el resto de los niños. Muchos de esos chicos han sido maltratados o abandonados por sus padres naturales o adoptivos.

Por ahora, se trata de un programa piloto de dos años de duración, en el que cada familia recibe 18.000 dólares anuales por vivir allí cuidando de los niños que están bajo tutela pública. El coste de la vivienda corre a cargo del programa, financiado por el Estado. La asociación también ha conseguido personas de mediana edad y ancianos para que hagan de abuelos honorarios, que reciben una pequeña retribución a cambio de trabajar de 8 a 10 horas semanales en labores de mantenimiento del pueblo. La principal misión de estos abuelos consiste en formar parte de la vida de los niños, jugar con ellos, prestarles atención, o contarles cuentos.

Brenda Eheart, profesora de la Universidad de Illinois, es la responsable del programa. Está convencida de que esta iniciativa es más beneficiosa para los niños que los orfanatos, y más barata, además. El coste por niño es de unos 15.000 dólares anuales, en vez de los 60.000 dólares por cabeza que gasta el Estado en los orfanatos.

Para encontrar voluntarios dispuestos a cuidar de los niños, la asociación se anunció en los periódicos. Los que se ofrecieron tuvieron que pasar una serie de entrevistas y someterse a una intensa preparación. Los padres seleccionados son de diferentes razas, al igual que los niños, y en su mayoría tienen sus propios hijos, lo que ayuda a formar un clima de normalidad en el pueblo.


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