Un hombre para todas las horas. La correspondencia de Tomás Moro (1499-1534)

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Autores: Álvaro Silva, Tomás Moro

Rialp.
Madrid (1998).
298 págs.
2.200 ptas.
Edición de Álvaro Silva.

Los epistolarios son un medio utilísimo para conocer a los grandes personajes y profundizar en su carácter. De Sir Tomás Moro conocíamos en castellano las emocionantes cartas que dirigió desde la Torre de Londres, en vísperas de su martirio. Álvaro Silva ha preparado ahora una nueva selección de su correspondencia que abarca un arco mayor de tiempo, con figuras relevantes de aquella época.

El título de la obra procede de un comentario de Erasmo, que aplica a Tomás Moro el elogio clásico: "El hombre que se adapta tanto a la seriedad como a la broma, y cuya compañía resulta siempre agradable, ése es el hombre que los antiguos llamaban omnium horarum homo, un hombre para todas las horas".

La temática de las cartas denota siempre una gran preocupación, hoy muy actual, por la formación entera de cada persona, tanto hombres como mujeres, con enfoques y perspectivas claramente avanzados para su tiempo. Al leerlas, aparecen y reaparecen las inquietudes del Canciller de Inglaterra: cuestiones decisivas de su tiempo, pero también asuntos domésticos, solución de problemas económicos, reacción más o menos polémica ante críticas que recibían algunos de sus escritos. Prevalece la humanidad, el sosiego, pero no se oculta la fogosidad de quien podía llegar a ser un polemista irrebatible, un agudo abogado antes que juez prudente.

Tomás Moro fue un hombre que vivió a fondo los problemas de un momento de cambio, con una cultura amplísima y una conciencia cristiana delicada. Ciertamente, en su biografía se pueden descubrir bastantes ideas y sugerencias para pensar de un modo más innovador la crisis de la civilización cuando se aproxima el año 2000.


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