El Observatorio

Turquía: una piel muy fina para las críticas

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La extrema susceptibilidad del gobierno que preside Recep Tayyip Erdoğan y que le hace imposible encajar crítica alguna, se ha manifestado bastante a menudo en los últimos tiempos. Ankara no se ha escondido para presionar a Alemania para que lleve a juicio a un humorista por satirizar al mandatario turco, ni lo ha hecho su consulado en Ámsterdam, que ha pedido a sus compatriotas residentes en Holanda que le informen sobre cualquier crítica contra Erdoğan.

Ahora, en un suceso que involucra a una orquesta también alemana –la Sinfónica de Dresde– Turquía ha obligado a la Comisión Europea a retirar el término “genocidio” de un proyecto musical que cuenta con fondos comunitarios. “Aghet” (“catástrofe”, en turco) es el nombre original de la iniciativa, con la que músicos alemanes, armenios y turcos quieren recordar el exterminio de armenios bajo el imperio otomano, y llamar a la reconciliación.

Según Deutsche Welle, la Comisión Europea ha confirmado la retirada de la palabra en su sitio web, y ha argumentado que se trata de una decisión “temporal”, a la espera de que se alcance un acuerdo con los promotores acerca de “una nueva formulación” para el proyecto.

El director del Consejo Alemán de Cultura, Olaf Zimmermann, aprecia en estas nuevas presiones de Ankara un intento para imponer una determinada visión de la historia, algo que juzga inaceptable.

Zimmermann tiene una opinión sobre la reacción de Bruselas: “La UE (…) debería decir ‘Turquía no tiene que inmiscuirse, lo rechazamos por completo’. Parece que Erdoğan piensa que Alemania y la UE pueden ser ahora chantajeadas, porque Turquía ayuda a controlar la crisis de refugiados”.

Por su parte, Markus Rindt, director general de la Sinfónica de Dresde, afirma que “no hay que tener en cuenta lo que dice Erdoğan sobre cultura”, y que Berlín debe hacer saber su compromiso con la libertad artística.

El tema del genocidio armenio es un asunto que suele desatar las iras de Ankara. En 2015, el presidente Erdoğan acusó al Papa Francisco de decir “estupideces” durante una homilía en que hizo referencia a ese hecho histórico y lo denominó “genocidio”. “Condeno al Papa y quiero advertirle. Espero que no vuelva a cometer un error de ese tipo”, dijo entonces el mandatario.

En su informe sobre los derechos humanos en el mundo entre los años 2015 y 2016, Amnistía Internacional señala que en abril del pasado año “se conmemoró con manifestaciones pacíficas en todo el país el centenario de las matanzas de armenios perpetradas en la Turquía otomana en 1915. No hubo ningún avance en el pleno reconocimiento de los crímenes cometidos”.


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