Terrence Malick. Una aproximación

Página 1

Autor: Alberto Fijo

Fila Siete.
Sevilla (2019).
296 págs.
21,95 €.

Comprar

El cine de Terrence Malick pasará a la historia del séptimo arte. Con solo diez largometrajes estrenados hasta la fecha, desde Malas tierras (1973) hasta A Hidden Life (2019), el director texano ha ido creando un lenguaje visual y sonoro propio, que abre al espectador un horizonte lleno de preguntas y reflexiones de hondo calado humano. Este libro de Alberto Fijo, el primer estudio publicado en España de toda la filmografía de Malick, hace un análisis tanto del lenguaje cinematográfico y el proceso creativo de las películas como de los temas que plantean. A fin de cuentas, Malick es un pensador que renunció a la enseñanza académica de la filosofía para emprender una búsqueda mediante el cine. Él ha reivindicado, afirma Fijo, la capacidad de este medio para trascender, es decir, “la posibilidad de convertir una película en un ejercicio estético capaz, como los grandes relatos de la literatura, de preguntarse por lo esencial”.

Uno de los puntos fuertes de Terrence Malick. Una aproximación es el empeño que pone en rastrear cómo la biografía del cineasta se entrelaza con las historias que cuentan sus obras. En especial, las vivencias familiares de Malick “están muy presentes en dos de sus películas de madurez: El árbol de la vida y To the Wonder”, señala el autor. Estas vivencias son encarnadas por algunos de sus personajes, cuyas búsquedas y crisis interiores evocan las del propio director. Los personajes de Malick están dominados por “una nostalgia de infinito”, sostiene Fijo: buscan un paraíso perdido que consiste en la comunión con otros seres humanos y, en último término, con Dios. Así, la imagen del hogar familiar, ese lugar “que se ha abandonado y al que se anhela volver”, sobresale en casi todas sus películas como símbolo de ese paraíso perdido.

Pero la búsqueda de sentido que recorre el cine de Terrence Malick no solo la encontramos en sus personajes; surge también de un estilo –visual y sonoro– particular, un modo de contemplar el mundo que responde a una mirada poética. “Malick es un poeta porque su cine es poesía audiovisual, con todo lo que conlleva la traslación del lenguaje poético a un largometraje de ficción”, escribe el autor. En sus últimas películas, sobre todo, descubrimos una cámara que flota mientras acompaña a los personajes; un montaje fragmentado, que cambia la sucesión de escenas por brochazos que nos hablan de emociones y estados interiores, y una “música, cuidadosamente seleccionada, que actúa como agente vertebrador del viaje emocional”. El libro de Fijo identifica estos ingredientes y nos muestra el peso que tienen en el conjunto de cada película.

Siendo este un libro sobre un director poeta, el lector percibirá enseguida que su autor se desenvuelve con soltura en este género singular y que, además, lo saborea con gusto. Podría decirse que las páginas de Terrence Malick. Una aproximación están atravesadas por la misma sensibilidad poética que caracteriza al cineasta. A menudo encontramos frases y párrafos breves, que en pocas palabras expresan una intuición profunda, aunque luego no la desarrollen. “Los poemas no se explican”, apunta Fijo, y querer racionalizarlos “es un error que puede provocar el desconcierto o el rechazo”. Por ello, este libro no es tanto una explicación del cine de Malick como un ejercicio de admiración frente a él, que trata de contagiar esta misma actitud a sus lectores.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.