El Observatorio

Tensiones dentro del “Orgullo Gay”

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Las marchas por el “Orgullo Gay” en varias ciudades de Estados Unidos no han sido tan festivas este año. Distintos grupos han protestado por la falta de representación de las minorías raciales en los eventos y dentro de la comunidad LGTB en general. Otros han criticado la mercantilización y la pérdida de contenido político.

Un artículo de Ian Lovett, publicado en The Wall Street Journal, recoge algunas de estas críticas. En su opinión, el hecho de que el movimiento LGTB haya alcanzado los dos grandes objetivos políticos que se había propuesto en EE.UU. –la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la visibilización de los homosexuales en el ejército– se ha convertido en parte del problema. Tras estos logros se ha producido cierto vacío, pues no hay acuerdo en cuáles deben ser las prioridades, ni tampoco en quién debe fijarlas.

Una fuente de protestas viene de quienes denuncian la escasa representación de las minorías raciales en los eventos. Según algunas fuentes citadas en el artículo, la comunidad LGTB aún sigue proyectando una imagen “demasiado blanca”. En Washington, los organizadores de la marcha tuvieron que cambiar el recorrido original para evitar a un grupo de manifestantes críticos. Algo parecido ha ocurrido en ciudades como Phoenix, Boston o Pittsburgh. En Filadelfia, los organizadores decidieron añadir dos colores más –el negro y el marrón– a la bandera multicolor.

Otra crítica recurrente, también en España, ha sido la mercantilización de los festejos. Dado su elevado coste, es habitual recurrir a empresas patrocinadoras. La de Pittsburgh ha pasado a llamarse EQT Equality March, para satisfacer a la empresa de fracking que corría con los gastos, EQT Corporation. Las protestas por la influencia del dinero empresarial se han hecho notar en varias ciudades. Otras, como Los Angeles, han preferido acudir a donaciones personales.

Para algunos, la comercialización del “Orgullo Gay” perjudica el carácter político de las manifestaciones. Así lo señala Martin Duberman, historiador y activista LGTB, a quien le gustaría ver al movimiento prestar atención a otros temas que se han pasado por alto porque no se traducían en más aceptación social. En la misma línea, la activista gay y cherokee Jen Deerinwater lamenta el desinterés hacia ciertos problemas sociales como la violencia policial en las comunidades afroamericanas o los derechos de los nativos americanos. “Cuando consiguieron la igualdad matrimonial –dice de muchos gais y lesbianas–, dejaron de preocuparse por mi comunidad”.


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