Sueños y pesadillas liberales en el siglo XXI

Liberalism. The Life of an Idea

Página 1

Autor: Edmund Fawcett

Página
Indómita.
Barcelona (2019).
281 págs.
22,90 €.
Traducción: Roberto Ramos Fontecoba.

Comprar

Tras cristalizar como corriente política en el siglo XIX y alcanzar sus mayores éxitos con la consolidación del Estado del bienestar después de la II Guerra Mundial, los múltiples frentes abiertos que encara el liberalismo democrático exigen detenerse a repensarlo. Con este empeño, Fawcett, corresponsal durante más de 30 años para The Economist, publicó en 2015 un extenso libro sobre varios de los más destacados liberales de los siglos XIX y XX. Este ensayo recoge la introducción y la última parte, de la que toma el título.

Para el autor, en una de sus aportaciones más sugerentes, el liberalismo se resiste a una definición concisa. En lugar de ahondar en posibles fuentes filosóficas, Fawcett detalla los cuatro principios que revelan al verdadero liberal y lo distinguen de sus principales oponentes, los socialistas y los conservadores. Como seña distintiva, el liberalismo acepta los conflictos como parte de la sociedad, aunque puedan ser mitigados y, en el mejor de los casos, aprovechados. También se opone al poder omnímodo, ya sea social, político o económico; como tercer principio, profesa una fe positiva en que los males sociales pueden remediarse y, por último, exige que tanto el Estado como la sociedad respeten, mediante la ley, la vida, las opiniones y los proyectos de las personas.

Una vez aplicados, estos principios han ido conduciendo a los países hacia la igualdad jurídica, a un orden ético ajeno a la autoridad divina o a las tradiciones asentadas, a un sistema económico en el que las injerencias del Estado y de los monopolios se han minimizado, y a un sistema político, garantizado por unas instituciones fuertes, en el que no existen autoridades absolutas ni poderes indivisos, y en el que los ciudadanos ejercen un alto grado de control.

Lo que hace tan seductor al liberalismo es que ninguno de sus cuatro principios se impone al resto. Mediante la primacía de la política, y gracias al debate, la negociación y el compromiso, los liberales tratan de satisfacer al mismo tiempo diversas exigencias conflictivas. En su diagnóstico, el autor señala que su mayor fracaso en las últimas décadas ha consistido, precisamente, en permitir que todos los poderes fuesen ejercidos al servicio de unos pocos, y no de toda la sociedad.

Con este enfoque, ayuda a definir y entender el liberalismo más por lo que hace que por lo que dice, acotando e iluminando una corriente política muy sólida, que abarca derecha e izquierda, y que aún posee la fuerza suficiente como para salir del atolladero en el que parece atascada.

Obras como la presente son una guía adecuada para situarse en el contexto social y político con argumentos coherentes, y ayudan a clarificar algunas ideas ambiguas sobre el verdadero valor –a pesar de sus lagunas– de la democracia liberal. 


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.