Nadia Hilou, árabe, cristiana y ex diputada del Parlamento de Israel

“Sueño con un Israel basado en la igualdad de todos: judíos y palestinos”

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Nadia Hilou ha sido diputada del Parlamento de Israel por el partido laborista, la segunda mujer en su país en acceder a un escaño. Es israelí, pero no judía. “Soy cristiana. Suelo decir que pertenezco a una minoría, dentro de una minoría”, asegura.

Como Dina Awwad, Nadia Hilou asistió el mes pasado al seminario “Oriente Medio, Sociedades fragmentadas”, organizado por la Fundación Promoción Social de la Cultura. Como ciudadana y política israelí, ha trabajado por conseguir más justicia social, por extender la educación a las mujeres, por la integración e igualdad de la comunidad árabe dentro de Israel y por los derechos de los niños y los trabajadores. Ha presidido el comité de los derechos de los niños de su país, además de pertenecer al llamado lobby de coexistencia judío-árabe. Es madre de cuatro hijos y abuela joven de 5 nietos.

¿Los ciudadanos de Israel han recibido con esperanza el plan para Oriente Medio?

— La población de Israel, los ciudadanos, siempre esperamos la paz, nos obligamos a conseguir esa paz. Acabamos de iniciar un nuevo comienzo con la Administración Obama. Su discurso en nuestra tierra nos llenó de esperanza. El mundo árabe necesita un consenso con Occidente. Los ciudadanos israelíes gozan de una buena calidad de vida pero no están satisfechos en la sociedad en la que viven, hasta que no se alcance la paz verdadera. El gobierno de Israel debe reconocer el Estado Palestino, pero el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, piensa que los palestinos no están preparados para un gobierno independiente. Esta división de conceptos crea nuevos problemas.

Dos Estados para dos pueblos

El acuerdo de paz, ¿es un proyecto utópico o una posibilidad cada vez más real?

— Yo creo y confío en que cada vez estamos más cerca de que sea una realidad. Obama ha entregado una hoja de ruta para conseguir en dos años el final del conflicto. Se debe reconocer el Estado Palestino con una serie de condiciones. Su lema es dos Estados para dos pueblos. Existen todavía muchas discrepancias internas entre los dirigentes palestinos que hay que resolver.

Pero lo que más les preocupa ahora es la amenaza de Irán.

— El extremismo del gobierno de Irán, que ha amenazado con una guerra nuclear y borrar del mapa a nuestro país, es nuestro principal problema. Esta situación es la más complicada de resolver: que los países musulmanes de la región dejen de ver a Israel como el enemigo.

Esta amenaza ¿ha provocado la radicalización de los jóvenes contra el resto de países árabes?

— No creo que sea una generalidad de toda la juventud, pero sí es verdad que muchos jóvenes judíos se han vuelto más extremistas y no están de acuerdo con el reconocimiento del Estado Palestino. Se trata de un grupo minoritario, al que debemos, entre todos, hacerles ver y entender los beneficios que puede reportar la paz.

Su pretensión sigue siendo extender los derechos a todos los ciudadanos de Israel, ya sean judíos o musulmanes, palestinos o israelíes….

— Sí. Sueño con una sociedad estable y fuerte basada en la igualdad de todos los ciudadanos israelíes, palestinos, judíos y árabes, musulmanes y cristianos. Israel es un Estado judío pero también es multiétnico. Cuenta con un 20% de población árabe, principalmente palestina, que no goza de los mismos derechos que los ciudadanos de Israel. No pueden seguir sufriendo esta discriminación. Intento trabajar por sus derechos. Así como logré que, gracias a mis iniciativas presentadas en el Parlamento, se extendiera la baja por maternidad a las mujeres trabajadoras (de 12 semanas pasaron a 14), o como ayudé a promocionar el Centro de la lengua Árabe en Israel, cuyo objetivo es integrar todas las culturas del Estado, me gustaría luchar por los derechos de los ciudadanos palestinos del Estado de Israel.


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