¿Son peligrosos los cultivos transgénicos? No se sabe

Los estudios realizados hasta ahora no son concluyentes

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Desde el principio de los cultivos transgénicos, la opinión está dividida. Según una parte -empresas de biotecnología y agricultores, sobre todo-, no representan peligro alguno y las investigaciones previas son suficientes para quedarnos tranquilos. Los ecologistas, en cambio, dicen que las plantas de diseño amenazan al medio ambiente y a la salud humana. Por desgracia, no se puede dirimir la disputa, concluye un trabajo publicado en Science, 15-XII-2000 (1).

Los autores, LaReesa Wolfenbarger, ecóloga, y Paul Phifer, biólogo, recibieron de la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia (AAAS), editora de Science, el encargo de revisar los estudios disponibles sobre riesgos y ventajas de los cultivos transgénicos. La mayoría de ellos fueron realizados por los propios creadores de las plantas y presentados a los organismos oficiales que han de autorizar tales productos. Por eso, Wolfenbarger y Phifer examinaron solo las 35 investigaciones publicadas en revistas científicas y sometidas, por tanto, a las críticas de otros especialistas. Unas sostienen que los cultivos transgénicos son seguros, otras señalan riesgos; pero todas son inconcluyentes.

Tres son los principales temores que suscitan los transgénicos: que se extiendan de forma incontrolada en el medio ambiente, convirtiéndose en plagas; que den origen a nuevas enfermedades víricas al ser consumidos, y que alteren el equilibrio ecológico al dañar, junto con las plagas, a especies inocuas (ver servicio 44/99). Los estudios publicados examinan esas y otras posibilidades, pero sus conclusiones son inciertas. Mientras que unos señalan riesgos, otros presentan resultados contrarios sobre esos mismos riesgos. En algunos casos se hallaron peligros mediante estudios de laboratorio, pero no se confirmaron con trabajos de campo. Hay investigaciones que muestran los potenciales beneficios ecológicos de los transgénicos, pero ninguna prueba de que se den en la realidad.

Harían falta, pues, más estudios. Pero Wolfenbarger y Phifer advierten que ni siquiera así se podrán despejar todas las incógnitas. Evaluar la seguridad ecológica de los transgénicos será muy complejo, pues los riesgos varían según la especie y aun entre linajes distintos de una misma especie, según el lugar de cultivo y con el tiempo. En algunos casos, el riesgo será tan difícil y laborioso de evaluar, que de hecho nunca se podrá saber.

Un ejemplo es el de los efectos del maíz Bt, transgénico, en las mariposas monarca. Pese a que ambas especies son de las más estudiadas, no se ha podido averiguar si el maíz perjudica a las mariposas. En laboratorio se comprobó el año pasado que unas orugas de mariposa monarca morían tras ingerir polen de maíz Bt. Pero lo que ocurra en el campo sigue siendo desconocido, porque no hay dos estudios científicos que coincidan. Según el autor del primer trabajo, las investigaciones adicionales que podrían aclarar la cuestión costarían 2-3 millones de dólares; pero esa suma es el doble-triple de lo que en Estados Unidos el Departamento de Agricultura destina en un año a todos las investigaciones sobre riesgos de los transgénicos (New York Times, 19-XII-2000).

Los dos bandos de la disputa han acogido con elogios el trabajo recién publicado en Science (cfr. New York Times, 15-XII-2000). Pero cada uno interpreta a su modo la falta de pruebas. Las empresas de biotecnología subrayan que no se ha demostrado hasta ahora que los nuevos cultivos supongan peligro alguno. Los ecologistas replican que, si no se sabe si son seguros, se impone no emplearlos.

_________________________(1) L.L. Wolfenbarger y P.R. Phifer, "The Ecological Risks and Benefits of Genetically Engineered Plants", Science 290 (5.499): 2.088-93.

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