Seis claves para comunicar con eficacia la cultura de la vida

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No abandonar la batalla de la opinión pública es fundamental en la promoción de la cultura de la vida. Así se ha visto en EE.UU., donde, a pesar de que los medios de comunicación más importantes son proaborto, los provida han conseguido mantener el debate social hasta lograr un apoyo mayoritario en la opinión pública.


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 94/14

María Martínez Orbegozo, directora del proyecto Cultura de la Vida, de Arguments, y con una amplia experiencia de colaboradora en asociaciones provida (en España y en Estados Unidos), ilustró con el ejemplo de EE.UU. su intervención en el Coloquio Familia y Vida, que tuvo lugar en Pamplona.

El aborto se ha pretendido vender como un derecho de las mujeres, cuando en realidad las ha hecho víctimas

Con una mayoría de medios de comunicación pro-choice (proaborto), el 48% de la población estadounidense se declaraba provida, frente al 45% que decía estar a favor del aborto, según la encuesta Gallup realizada en mayo de 2013. Han sido necesarios 40 años para dar este vuelco a la opinión pública, desde que el Tribunal Supremo quitó las restricciones al aborto en 1973, pero ha resultado posible gracias al dinamismo de la sociedad norteamericana (cfr. Aceprensa, 22-01-2013).

Un debate más abierto

Al hablar de cómo afectan los medios de comunicación a la opinión pública no hay que perder de vista que es una influencia de ida y vuelta: son un reflejo de la sociedad, y al mismo tiempo contribuyen a su configuración. Además, actualmente “no podemos pensar en ellos como en los medios que había en el siglo XX: prensa, radio y televisión”, señaló Martínez Orbegozo, y añadió: “Internet ha supuesto una democratización extraordinaria del mundo de la comunicación”.

Como afirma Alejandro Navas, profesor de Sociología de la Universidad de Navarra, en una entrevista concedida al proyecto Cultura de la Vida: “Los medios tradicionales pierden importancia. Internet no es ni mucho menos un ámbito libre de dominio, pero da voz a muchísima gente que no podría acceder a los medios tradicionales. El debate público cambia, se vuelve incontrolable y todo el que tenga algo que decir puede hacerlo. Los medios tradicionales –con algunas excepciones– eran cómplices en ese pacto de silencio que llevaba a ignorar esta molesta realidad. El recurso a la red ha permitido enriquecer el debate, mostrando aspectos de la realidad que hasta ahora se habían visto ignorados”.

Con este panorama, ¿cómo comunicar la cultura de la vida con eficacia? Martínez Orbegozo propuso seis claves, teniendo en cuenta los años de aborto en la sociedad occidental y las diferentes campañas realizadas sobre este tema.

1. Comunicación positiva
En encuestas realizadas a mujeres en edad de quedarse embarazadas y que pueden verse en una situación que les lleve a abortar, se ha comprobado que cuando les enseñaban campañas provida en negativo (por ejemplo, fotos de fetos abortados), les producían rechazo; no así otro tipo de campañas que centran su mensaje en la mujer, en la maternidad como algo bueno, anuncios que muestran chicas valientes que deciden tener a sus hijos…

La ciencia y la técnica se han convertido en los mejores aliados en la defensa de la vida

“Los mensajes en positivo hacen que te quieras adherir a eso que te están proponiendo”, señaló Martínez Orbegozo. Y añadió que las manifestaciones provida también son un ejemplo de esto: se ve alegría, familias, música; en contraposición a expresiones de feministas radicales que se manifiestan de forma violenta, con insultos y malos gestos.

2. Ponerse en el lugar de la embarazada
“Es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?”, señala el Papa Francisco en Evangelii gaudium (n. 214).

Martínez Orbegozo citó esta frase del Papa y añadió: “Una madre que ve en el aborto su única salida no es una madre que quiere matar a su hijo; es una mujer con muchos problemas”. Para defender esta idea se apoyó en su experiencia: durante los meses que trabajó en Expectant Mother Care (Nueva York) pudo atender a más de 140 mujeres con un embarazo no planeado y en riesgo de abortar. “Había situaciones muy duras: la mayoría de ellas no tenían recursos económicos, muchas estaban amenazadas por sus parejas o por sus familias… Hay que ponerse en la piel de esa persona que ve en el aborto su única salida porque es lo único que le está ofreciendo la sociedad”, recalcó la directora de Cultura de la Vida.

Se trata de centrar la labor provida en ayudar a las madres, estar a su lado, preguntarles qué necesitan. Muchas asociaciones funcionan con este planteamiento: Red Madre, Maternity ONG, el Centro Materno-Infantil Ave María, el Proyecto Ángel (de la asociación Spei Mater)…

3. La mujer, víctima del aborto
“Hemos estado durante muchos años poniendo el acento en el niño, algo necesario, porque es la primera víctima del aborto, pero olvidándonos de la otra víctima: de la madre, que se ve en una situación de riesgo”, señala Martínez Orbegozo.

Se trata de abordar el debate sobre el aborto desde la realidad de los años que llevamos en España y en Europa con el aborto legalizado. Hay muchas historias para contar. Muchas de las mujeres que han abortado sienten una liberación al narrar su experiencia porque están ayudando a otras a que no caigan en el mismo error. Se puede mostrar con sus historias qué es lo que ha pasado durante estos años de aborto legal, qué ha supuesto realmente para la mujer y para la sociedad.

Se trata de centrar la labor pro vida en ayudar a las madres, en estar a su lado

Estudiando la sociología del aborto se descubre que es una forma de violencia hacia la mujer, y que lo que se ha pretendido vender como un derecho de las mujeres, las ha hecho víctimas.

4. Aliarse con la ciencia
“Debemos aprovechar lo que se ha convertido en uno de los mejores aliados de la cultura de la vida: la ciencia y la técnica”: los avances en embriología y las nuevas técnicas de ecografías que muestran cada vez de forma más nítida al bebé en el vientre de su madre.

Martínez Orbegozo contó cómo en Estados Unidos suelen ofrecer ecografías gratuitas a las madres que están pensando en abortar: “Muchas de ellas, al ver al bebé en el monitor y escuchar el latido del corazón, caían en la cuenta de que realmente lo que llevaban dentro era su hijo, y decidían continuar con su embarazo”.

Martínez Orbegozo resaltó la importancia de que quienes pertenecen al movimiento provida se formen muy bien sobre cuestiones científicas relacionadas con el tema.

5. Unidos por el objetivo común
Abby Johnson fue directora de una clínica de Planned Parenthood, una de las mayores organizaciones abortistas de Estados Unidos (cfr. Aceprensa, 19-11-2009). Cuando cambió sus ideas y pasó a formar parte del movimiento provida, señaló que el movimiento pro-choice trabajaba muy bien y era muy eficaz porque no se dedicaban a discutir entre ellos, sino que tenían una misma meta: la lucha para conseguir el aborto libre, y para lograrlo aunaban todos sus esfuerzos.

“Son muchas las asociaciones provida que hay en España y a veces puede parecer que estamos muy disgregados. Y es bueno que cada una tenga su carácter propio, pero sin olvidar que tenemos un objetivo común y que esto nos lleve a sumar fuerzas”, afirmó Martínez Orbegozo. Un ejemplo de unidad de las diferentes asociaciones provida en España fue la manifestación por la vida, la mujer y la maternidad del pasado 22 de noviembre (cfr. Aceprensa, 24-11-2014).

6. Centrarse en la familia, no en la religión
A la hora de debatir sobre el aborto, es preferible prescindir de la religión para dar argumentos, ya que hay razones científicas y filosóficas suficientes para defender la postura provida. Así se evita que alguien pueda tachar la argumentación de “fanatismo religioso” y también se muestra que la cuestión de la defensa de la vida es para cualquier persona, de cualquier religión.

“En Estados Unidos, centrar la lucha por el fin del aborto desde el punto de vista humano ha posibilitado la unidad del movimiento pro vida por encima de credos diferentes”, afirma Martínez Orbegozo. De este modo, allí puedes encontrarte asociaciones pro vida bajo banderas tan diversas como: ateos por la vida, feministas por la vida o la alianza pro vida de gais y lesbianas.


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