José Ramón Pin, director de la nueva cátedra de gestión pública del IESE

“Sector público y sector social son motores esenciales de la economía”

Página 1

Mejorar la gestión y eficacia del sector público para que genere riqueza. Este es el objetivo de la nueva cátedra del IESE sobre Gobierno y liderazgo de la gestión pública. Se trata de una iniciativa avalada por una escuela de negocios que ha sabido diseñar los mejores programas para la empresa privada. Este proyecto va más allá porque pretende que “empresarios y directivos entiendan mejor el papel del sector público en el desarrollo económico, y viceversa”, sostiene el profesor José Ramón Pin, director de la cátedra.

Entre sus libros se encuentra uno escrito hace más de diez años, que vuelve a ser actual en nuestros días: Las debilidades de la economía española: corrupción, inflación y paro (Ediciones Internacionales Universitarias, 1995). José Ramón Pin comenzó su andadura profesional en la empresa privada, pasó por la política (diputado en las Cortes Valencianas y en la Asamblea de Madrid por el Partido Popular des 1982 al 1987, concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1995). Ha dedicado está última década al IESE Business School de la Universidad de Navarra, asesorando a la vez a varias empresas.

Parece que hace falta, hoy en día, una renovación para mejorar la gestión de la Administración Pública.

— La riqueza de un país no se genera solo desde la empresa privada. El sector público y el sector social son dos motores esenciales para el desarrollo económico de una nación. Este es uno de los motivos por los que la Escuela de Negocios IESE acaba de lanzar esta nueva cátedra de investigación, cuyo fin es optimizar el papel de las administraciones públicas para que generen riqueza. Se trata de realizar una investigación aplicada sobre las mejores experiencias de gobierno y gestión, tanto de España como de otros países. La cátedra nace gracias a la financiación del empresario catalán José Felipe Beltrán.

¿Cuál es el objetivo principal de la cátedra?

— La nueva cátedra tiene por objeto estudiar los retos de gestión en el sector público, en el desarrollo de su papel como motor de la economía, de la empresa y el progreso social. Con este proyecto se pretende además que empresarios y directivos entiendan mejor el papel del sector público en el desarrollo económico, y viceversa. Porque el desarrollo institucional de nuestro país pasa por conocer y aplicar buenas prácticas de gestión en el Gobierno y en la Administración Pública. El IESE ya puso en marcha ciertos programas de dirección de la Administración Pública en la Generalitat catalana.

De hecho, hay muchas empresas privadas que trabajan para el sector público.

— Sí, es el caso de IFEMA o de RENFE. Esta última pasó a manos privadas y, controlada por la Administración del Estado, ha dado muy buenos resultados tanto económicos como de atención al cliente. Era una compañía muy grande que se dividió en diferentes líneas de negocio, obteniendo así mayor rentabilidad, y se marcó y logró ser paradigma de la puntualidad, lo que era impensable hace un par de décadas. Además, dentro del sector de transportes públicos, es uno de los más competitivos.

¿Y qué le parece la privatización del Canal de Isabel II?

— El agua es un bien público y es la Comunidad de Madrid quien tiene que vigilar para que llegue a todos los ciudadanos en igualdad de condiciones. Pero si la gestión y la rentabilidad mejoran en manos de una empresa privada, y con ello la Administración Pública ahorra costes, será un buen negocio que generará empleo. Además, la Comunidad Autónoma dispondrá de más dinero para otras inversiones.

Se trata de realizar una investigación aplicada sobre las mejores experiencias de gobierno y de gestión, tanto de España como de otros países

Tres modelos

Con la crisis económica actual, parece difícil creer que el sector público pueda ser generador de riqueza.

— Por eso esta cátedra llega en un momento adecuado. La competitividad y la riqueza no dependen solo del sector privado, sino que un país genera beneficios cuando se produce una relación adecuada entre el sector privado, el público y el sector social. El sector público debe ser un buen colaborador de la empresa privada. No hay que olvidar que el sector público supone el 50% del PIB de un país.

¿Con qué cambios se puede dinamizar el sector público?

— Hay tres modelos de cambio de políticas en la gestión pública que han dado buenos resultados. El primero es el denominado Westminster, unas reformas llevadas a cabo en Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia. Básicamente consiste en dejar que las administraciones públicas hagan su papel esencial (como el control del dinero, la seguridad nacional, los servicios mínimos, etc.) y el resto lo gestionen las empresas privadas. Nueva Zelanda era un país que estaba en quiebra y este sistema contribuyó a levantar el país.

El segundo modelo se basa en las reformas que llevó a cabo Al Gore en la etapa Clinton. Se inspiró en el libro de David Osborne La reinvención del gobierno (Ed. Paidós), publicado hace 15 años, que propone convertir al gobierno en un catalizador de la iniciativa individual y hacer a sus funcionarios más sensibles a la hora de responder y anticipar las demandas del mercado y los ciudadanos. Consiste en aplicar técnicas de dirección en las administraciones públicas, técnicas que llevamos impartiendo en el IESE desde hace años.

El tercer modelo es el latino: la descentralización política, como se ha hecho en España.

¿Y qué hace falta en España?

— España ha realizado una reforma política pero tiene que ajustar los otros dos modelos a su economía. En ocasiones, el sector privado debe aprender técnicas de organización del sector público o valores más altruistas de servicios a la sociedad, y la administración pública debe incorporar nuevas tecnologías tan en boga en la empresa privada. Por otra parte, las administraciones públicas deben buscar nuevos mecanismos de motivación laboral, ciertos incentivos para sus funcionarios; de lo contrario se puede producir un clima de hastío, estrés y desmotivación como ha sucedido con los funcionarios de la Justicia, que al final han recurrido a la huelga.

Las Administraciones Públicas deben buscar nuevos mecanismos de motivación laboral, ciertos incentivos para sus trabajadores.El IESE crea una cátedra dedicada a la mejora de la gestión pública

Los yacimientos de empleo

¿Se atrevería a decirnos algunas claves para salir de la crisis económica?

— Es urgente un pacto de Estado por el empleo entre el Gobierno, los partidos políticos y los agentes sociales (sindicatos, confederaciones empresariales). La esperanza pasa por este gran pacto entre gobierno-oposición y agentes sociales. Esperemos que los sindicatos se vean obligados a presionar al Gobierno, de lo contrario perderán toda su credibilidad. No se pueden quedar con los brazos cruzados cuando lleguemos a los cuatro millones de parados.

Además de este pacto de Estado ¿algunas medidas concretas para fomentar el empleo?

— Hay ciertas medidas que fomentarían el empleo, pero me temo que el PSOE no cederá por cuestiones ideológicas: abaratar el despido para favorecer la contratación, flexibilizar el mercado de trabajo, reformar el contrato indefinido para frenar el recurso a los contratos temporales. En España, el 30% de los contratos son temporales, el doble que el siguiente país de la UE. La flexibilización del mercado consiste, por ejemplo, en liberalizar los horarios de los comercios, incluyendo festivos; de esta manera se podrían crear hasta 650.000 puestos de trabajo, es decir, casi lo que hemos perdido. En estos momentos, se restringe el horario comercial porque se pretende defender al pequeño y mediano comerciante, pero en realidad si no hay economía, tampoco vende este tendedero.

¿No se tendría que apretar más el cinturón la Administración del Estado?

— En estos momentos, la administración pública no se está apretando el cinturón. Hay que recortar el gasto público, pero sin dejar de invertir en educación y sanidad, lo que redundará a largo plazo en las clases menos favorecidas. Además, el Gobierno debería bajar los impuestos. Pero para tomar esta medida, la administración pública debe ser más eficiente y gestionar mejor el dinero público. Desde octubre de 2008 hasta hoy se han perdido 870.000 puestos de trabajo, pero, en cambio, 70.000 empleos se han generado por nuevas contrataciones en la administración pública. El funcionario público, si no está en el sitio adecuado y con motivación, “sobra” (hay exceso de contratación); además de no ser productivo, se produce un efecto perverso: crece el gasto en salarios y personal, se les paga mal, y disminuye por lo tanto, el dinero para inversiones.

¿En qué sectores se podría crear ahora nuevos empleos?

— Es necesario buscar nuevos yacimientos de empleo. Para ello hay que invertir más en I+D+i (Investigación + Desarrollo + Innovación tecnológica). En España, algunos segmentos que tienen cierta competitividad nacional e internacional son el mercado de la biotecnología, el turístico con alguna reconversión, la educación superior de postgrado, las escuelas de negocios... Otra medida sería convertir las empresas de trabajo temporal (ETT) en auténticas empresas de colocación y no de mero trabajo temporal. Las centrales nucleares también pueden generar puestos de trabajo en investigación y en recursos, siempre que esté garantizada la seguridad y se busquen soluciones a los residuos.

Ante la crisis, muchos sectores y categorías sociales piden subsidios del Estado

— No es sensato basar la economía en el subsidio de las personas. Hay que subsidiar a las personas que se encuentran por debajo de su capacidad de defensa para vivir, pero al resto hay que darle trabajo. Andalucía, por ejemplo, puede llegar al 25% de la población activa en paro. El sistema de subsidios ha contribuido a cierta paz social. Mientras la economía de la comunidad andaluza esté sostenida por la administración autonómica, pues todos tan contentos, aparentemente. El problema vendrá si la economía de esta autonomía no resiste tanto subsidio porque se producirá un déficit público, un endeudamiento de la comunidad.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.