Pulp Fiction

Página 1

Director: Quentin Tarantino

Guion: Quentin Tarantino, Roger Avary.
Intérpretes: John Travolta, Samuel L. Jackson, Tim Roth, Amanda Plummer, Harvey Keitel, Bruce Willis.
149 min.
Adultos.
(VDX)
Oscar al guion original.

(Crítica actualizada el 28-06-2017, con ocasión del reestreno de la película el 7-07-2017)


Después del éxito de crítica de Reservoir Dogs, su primera película como director, y de su guion para Amor a quemarropa, de Tony Scott, Quentin Tarantino se vio envuelto en la enconada polémica que desató Asesinos natos, de Oliver Stone, de la que renegó a pesar de haber escrito el guion. Ahora goza de las mieles del triunfo con Pulp Fiction, de la que es guionista y director: Palma de Oro en Cannes, exitazo de crítica y público, y Oscar al mejor guion original.

Con la palabra Pulp se denomina a un tipo de novelas baratas con delirantes historias sensacionalistas de crímenes horrendos, amores sórdidos, etc, casi siempre tendentes al color negro. Este es el estilo que adopta Tarantino en su film, con el que desciende a los infiernos de la droga y el asesinato del submundo más miserable de Los Ángeles. Para ello se sirve de las historias entrecruzadas de un mafioso, su bella mujer, sus dos matones, un boxeador al que tiene comprado... y una pobre pareja de ladrones de poca monta.

Desde el punto de vista narrativo y visual, la película es un portento de rigor y originalidad. Tarantino demuestra un dominio total de las técnicas cinematográficas y una soberbia dirección de actores, facilitada por un reparto de lujo, en el que sobresale un resucitado John Travolta. Las tres pasiones de Tarantino –el cine, los cómics y la música rockabilly– se dan cita en un inteligente guión lleno de réplicas redondas y en una puesta en escena compleja y vertiginosa, que mantiene al espectador pegado a la butaca.

La película está plagada de una gran violencia, no siempre directamente explícita, lograda sobre todo por la gran capacidad de Tarantino para ir aumentando la tensión hasta llegar al clímax, manteniendo siempre la acción muy cercana al espectador. También hay numerosos diálogos groseros e incluso irreverentes –al menos en la versión española–, así como situaciones muy fuertes, que reflejan la degeneración moral de los personajes y de la sociedad que los rodea. Tampoco evita un par de pasajes de contenido sexual a cargo de Bruce Willis.

Hasta aquí todo se parece a Asesinos natos. ¿Qué es lo que cambia? En primer lugar, que Tarantino no se toma en serio la acción. Lo suyo es una parodia descarada, llena de humor negro; una broma en la que sólo son serios los mensajes de fondo, introducidos a veces en los diálogos más triviales. Es un realismo el suyo muy poco realista, a pesar de sus apariencias. Su violencia es sólo de película.

Además, Pulp Fiction oculta muchos destellos de humanidad tras su demencial fachada pulp. Debajo de toda degeneración, quiere latir un sincero acercamiento a los aspectos más positivos del ser humano. Este enfoque enriquece a los personajes, da un cierto sentido moral a toda la historia en la última secuencia y arranca de vez en cuando jirones líricos en medio de la basura. Pulp Fiction es, en definitiva, lo que Oliver Stone intentó conseguir y no logró en Asesinos natos, quizá porque él es incapaz de tomarse nada a broma y porque le cuesta mucho trabajo retratar, aunque sea implícitamente, la bondad humana.

Si todo lo dicho hasta ahora lo entiende el espectador, la violencia de la película y sus diálogos groseros resultan más explicables. Quedaría así la película como una parábola de las raíces de la maldad del hombre y también de su capacidad de redención y de perdón. Y levantaría acta crítica, de un modo paródico, de la cultura de la violencia, de la perversión sexual, de las drogas y del desconcierto moral. Hasta cabría elogiar su enfoque de lo sobrenatural, aunque sea, como todo en la película, decididamente kitsch.

En todo caso, Pulp Fiction es una película durísima y compleja. Pues si el espectador no capta su enfoque paródico puede pasar un rato muy desagradable. Hay que tener mucho cuidado con eso que algunos han llamado poesía de la violencia para inteligentes.


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