Profesores en EE.UU.: más salario, a costa de la seguridad del empleo

El Distrito de Columbia pone en marcha un modelo para incentivar al profesorado de la enseñanza pública

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Las escuelas públicas del Distrito de Columbia, el territorio de la capital estadounidense, tienen una rara peculiaridad: gastan por alumno un 50% más que la media nacional, pero sus resultados académicos son los peores del país. Michelle Rhee, la nueva responsable de los colegios públicos del Distrito, ha decidido afrontar el mal promoviendo una transformación del estatuto de los profesores, para incentivarlos y reforzar el prestigio de la carrera docente.

Hasta ahora, el salario del profesorado de la enseñanza pública depende -como en otros países- de dos factores: titulación y antigüedad. Además, en principio no pueden ser despedidos de su puesto. Para muchos, este modelo es deficiente porque desincentiva a los profesores y no fomenta la calidad en la enseñanza.

El resto de los estados no son ajenos a estos problemas. Algunos han ensayado ya el sistema de incentivos a los profesores en función de los resultados académicos de sus alumnos (ver Aceprensa 127/07). Pero en Columbia la reforma que se pretende es aún más profunda. Para que la docencia atraiga a mejores profesionales, Rhee ha propuesto aumentar el salario de entrada de los 40.000 dólares al año actuales a 78.000 dólares. Pero, a cambio, los profesores dejarían de ser inamovibles y ganarían en función de sus méritos, medidos en parte por los resultados de los alumnos. De modo que los profesores más competentes podrían llegar a ganar hasta 130.000 dólares.

La aplicación de este nuevo régimen se haría de forma gradual. Los profesores actuales podrían acogerse al nuevo sistema o seguir con el actual. En cambio, los contratados a partir de ahora serían pagados conforme al nuevo sistema.

Para que el programa vea la luz, Rhee tendrá que lograr el acuerdo de los sindicatos de profesores. Tiene a favor a las organizaciones sindicales del Distrito, pero los correspondientes sindicatos nacionales presionan sobre ellas para que rechacen la propuesta, por la posibilidad de despido. Temen que aceptar esa condición pueda sentar un precedente que cambie el régimen laboral del profesorado.


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