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El Observatorio

Una extraña “nueva masculinidad”


Ha llamado la atención el número de noviembre de la revista para hombres GQ (Gentlemen’s Quarterly), dedicado a la “nueva masculinidad”. Rod Dreher y otros comentaristas señalan las paradojas del modelo que propone.


La portada de GQ muestra al cantante Pharrell Williams maquillado y vestido con una especie de saco de dormir amarillo. El director de la revista, Will Welch, firma una presentación que explica la finalidad del número: “Explorar cómo las nociones tradicionales de masculinidad están siendo cuestionadas, transformadas o abolidas”. Para ello, da voz a una selección de 18 personajes que describen el nuevo modelo de hombre.

En The American Conservative, Dreher1 saca la cuenta: “De las 18 figuras que GQ presenta como definidoras de la ‘nueva masculinidad’, hay quizá cuatro que son hombres heterosexuales”. Diez son mujeres, cuatro de ellas lesbianas y una no binaria. Entre los ocho hombres elegidos, tres son gais y uno, transexual, que antes fue mujer. El 97% de los varones norteamericanos, que se identifican como heterosexuales, están representados por la minoría restante.

Como la difusión de las revistas masculinas lleva años en descenso, anota Dreher, se comprende que GQ intente algo nuevo. Pero su planteamiento resulta ridículo, dice.

Por su parte, el escritor y periodista Matt Labash sugiere enThe New York Times2: “Imaginen Ms. o Jezebel [dos revistas femeninas] haciendo su versión correspondiente de esto, con hombres que explican cómo deben ser las mujeres”.

También enThe New York Times, Alex Williams3 comenta que el último número de GQ “bien podría haberse titulado ‘No Masculinidad’, con esa imagen andrógina de Pharrell Williams, que, cubierto con un abrigo de Moncler y Pierpaolo Piccioli, parece una tulipa puesta del revés”. Se antoja paradójico que una revista masculina diluya lo distintivo de aquello mismo que la identifica, pero eso quizá responda a una idea general. Alex Williams recuerda que el verano pasado, GQ encargó una portada a un fotógrafo que es gay y trabaja para Playboy. Hizo una instantánea de tres mujeres, activistas de diversas causas, bajo el agua. Así la explicó Shane Singh, redactor jefe de GQ: “El agua representa la fluidez de género y sexual”.

En el fondo, escribe Labash, “GQ parece estar harta de los hombres y deseosa de expiar el cromosoma Y que llevan”. Ahora que, “en algunos ambientes, ‘masculinidad tóxica’ se considera una tautología”, no hay piedad para el “hombre viejo” que es necesario dejar atrás. Pues los hombres de esa clase, aunque quizá nunca hayan maltratado a una mujer, “son, a ojos de GQ, culpables de un pecado más universal: siguen viviendo como hombres que no se ajustan a la definición dada por no hombres”.

Una de las 18 autoridades citadas por GQ cuenta que cuando estaba escribiendo un libro sobre los hombres, planteó a algunos esta cuestión: ¿Qué es lo duro de ser hombre? Labash habría respondido así: “Tener que escuchar a otros que no son hombres, o están avergonzados de serlo, decirme constantemente qué tengo que hacer para ser un hombre”.