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Terra Alta


Autor: JAVIER CERCAS

Planeta. Barcelona (2019). 384 págs. 21,90 €.

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Hasta ahora, Javier Cercas (1962) había abordado en sus novelas la realidad social contemporánea con ingredientes memorialísticos e históricos. Es lo que hizo, por ejemplo, en Soldados de Salamina2, su novela más celebrada, donde el presente y el pasado se fundían en una investigación repleta de realidad y de ficción. En su última novela, con la que ha obtenido el Premio Planeta 2019, da un giro sustancial, al adentrarse en esa realidad con los recursos de la novela policiaca.

Vivimos un momento de auge editorial del género policiaco, que está presente de diferentes maneras en muchas novelas actuales. Hay novelistas que recurren a él para analizar de manera crítica el contexto social y político; y hay otros autores que identifican lo policiaco con los rasgos propios del entretenimiento y de la literatura comercial. En los dos tipos, hay escritores consagrados que, asumiendo los rasgos clásicos del género, incorporan novedades personales. En su novela, Cercas ha intentado hacer una mezcla de estas modalidades, pero el resultado es una narración endeble, que no encaja como novela policiaca clásica ni tiene la suficiente fuerza para convertirse en una radiografía de la sociedad actual.

A pesar de los denodados esfuerzos del autor para que la novela levante el vuelo, tanto en el tratamiento de la trama como en los rasgos de sus personajes principales, no lo consigue. Lo que le ha llevado a recurrir a tópicos e ingredientes morbosos que empantanan la novela, con una calidad que está muy por debajo del resto de sus obras. Se nota a la legua, ya desde las primeras páginas, que Cercas no ha frecuentado el género policiaco.

La novela arranca con el asesinato de un matrimonio, Francisco y Rosa, propietarios de Gráficas Adell y de otras empresas, muy conocidos en la Terra Alta catalana. Los cuerpos muestran que han sufrido una brutal tortura, hecho que llama mucho la atención a los investigadores. Uno de los agentes encargados de la investigación es Melchor Marín, mosso d’esquadra y protagonista de la novela. Desde el principio, a Cercas le interesa inyectar a Melchor unos rasgos inconfundibles, con el fin de subrayar el atractivo de su carácter despegado y la complicada vida que ha llevado hasta acabar destinado en esa tranquila comarca.

Terra Alta avanza describiendo los pasos de la investigación y, en capítulos alternos cuenta el pasado de Melchor, hijo de una prostituta y que se ha movido en ambientes sórdidos, por los que acabó condenado a prisión. Gracias a su madre, al abogado que le defiende y a su fascinación con la novela de Los miserables, que descubre en la cárcel y que le marca en todos los sentidos, decide hacerse policía. Tras unos años destinado en Barcelona, Melchor, que intervino con gran éxito en la investigación de los atentados terroristas de 2017 en Cambrils, acepta un cambio de destino que le lleva a una zona pacífica donde, además, rehace sentimentalmente su vida.

La investigación, sin embargo, se encalla. El crimen parece ser obra de profesionales, aunque se desconocen los móviles. Melchor intuye que los asesinos pueden encontrarse en el círculo de familiares y de conocidos del matrimonio, ambos miembros del Opus Dei, si bien esta circunstancia finalmente apenas tiene incidencia en la trama. La novela sigue avanzando hasta que el autor, en una inverosímil pirueta final, conecta los asesinatos con hechos acontecidos durante la Guerra Civil española.

Como pasa en tantas novelas policiacas, más que en la trama –convencional–, el interés podría haber estado en los rasgos del protagonista. Sin embargo, tampoco se consigue, porque Melchor parece más bien un títere excesivamente literaturizado. Cercas no solo no esquiva los clichés ni los estereotipos, sino que a veces, abusando de ellos, incluye escenas un tanto cursis. Y todo ello con un estilo lento, que aleja la novela del habitual ritmo ascendente y ágil de las novelas policiacas.