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El Observatorio

Por qué necesitamos perdonar


El mundo está sobrepasado por atrocidades que claman justicia: la brutalidad del Estado Islámico, los secuestros de Boko Haram, el atentado de la maratón de Boston, ataques terroristas… Para saldar cuentas, también es necesario perdonar, dice el psicólogo Robert Enright.


MercatorNet1 ha conversado sobre el tema con Enright, fundador del Instituto Internacional del Perdón2 y autor del libro 8 Keys to Forgiveness (Ocho claves para el perdón). Para el especialista, el perdón suena absurdo a quienes no se han detenido a reflexionar sobre él, pero es “un arte que se puede aprender”.

“El odio también se aprende, muy fácilmente en algunos casos. Las personas que odian, a menudo son cooperativas, copian los pensamientos y palabras de sus propias familias y comunidades: ‘los otros son el mal; no confíes en el que haga X, Y o Z; son menos que humanos y valen poco como personas’. Interiorizar esos pensamientos lleva tiempo, y una vez dentro, la persona tiene que batallar duro para sacárselos, porque ello necesita de un punto de vista diferente acerca de las personas, que solo el perdón puede ofrecer”.

Según Enright, el perdón es más que un mecanismo para enfrentar la adversidad y dominar la ira: es, en esencia, un regalo a quien nos hiere, y es la más paradójica de todas las virtudes morales. Mostrar misericordia a quien no la ha mostrado parecería una rendición ante la injusticia, pero no.

“Ofrecer un regalo de amor a los injustos fortalece el mundo interior del que perdona, que viene a percatarse de que su amor es más fuerte que cualquier injusticia que jamás haya experimentado. Un mecanismo de enfrentamiento por sí solo no sorprende ni transforma positivamente a las familias, las comunidades y las sociedades como lo hace el amor”.

Acerca de su terapia del perdón, explica que esta no se enfoca en el ofendido, sino en el ofensor. “Se le pide al cliente que piense en el otro y que buenamente trate, sin presión alguna, de ver en él un valor inherente, no por lo que ha hecho, sino a pesar de ello”.

Así, cuando el cliente ve al otro como una persona, y no como la encarnación del mal, empieza a desarrollar emociones aliviadoras hacia ella, como la compasión. No se trata de mirar dentro de uno mismo o dentro de lo que sucedió (esto último no es suficiente cuando hay trauma), pues mientras más entiende la injusticia, más se enoja la persona. El perdón, en cambio, puede reducir esa ira.

La experiencia del autor de Ocho claves para el perdón tiene base en su investigación, desarrollada con otros colegas de la Universidad de Wisconsin-Madison, sobre el tratamiento de personas que han sido víctimas de distintas injusticias. Los investigadores han concluido que aquellos que perdonan reducen significativamente su ira, ansiedad y depresión, e incrementan su autoestima y su esperanza, que es determinante para una salud emocional fuerte.

El psicólogo aclara que perdonar no implica echar a un lado la justicia. “El perdón y la justicia necesitan crecer juntamente para que la otra persona no se aproveche del ofrecimiento de misericordia del perdonador”.