aceprensa

El Observatorio

Violencia de pareja: una vía de doble sentido


La violencia entre los miembros de una pareja es, más que un “problema de género” y de “dictadura del modelo patriarcal”, una cuestión de aprender a relacionarse, pues, contra lo que suele presentarse en los medios, la violencia no es unidireccional.

En un artículo en MercatorNet,1 Carol Moynihan señala que tanto los informes oficiales como la investigación académica muestran repetidamente que también las mujeres incurren en violencia física y otras formas de maltrato respecto al hombre. Los datos correspondientes a Australia revelan que una de cada tres víctimas es varón.

Un estudio del US Journal Partner Abuse, que recopila los resultados de 1.700 artículos sobre el tema, muestra que la violencia en la pareja es muchas veces bidireccional.

Estos son algunos datos: un 24% de las personas entrevistadas aseguró haber sido agredida por su pareja al menos una vez en su vida (23% entre las mujeres; 19,3% entre los hombres); mientras que un 28,3% de las entrevistadas confesó haber ejercido violencia contra sus parejas, en contraste con el 21,6% de hombres que admitió haberse comportado violentamente. Además, la mayor parte de la violencia es mutua: el 57% de los incidentes fue calificado como bidireccional y un 42% unidireccional.

Los motivos para el “estallido” no suelen diferir en el caso de mujeres y hombres, y pueden ser responder a las heridas emocionales que le causa un miembro de la pareja al otro; expresar ira y otros sentimientos que no se está en condiciones de expresar verbalmente, llamar la atención del otro, y por supuesto, el estrés y los celos.

Según Moynihan, los estudios sobre la motivación “poder-control” muestran solo una débil evidencia de que los hombres están más inducidos por este factor que lo que lo están las féminas. Ninguna de las investigaciones consultadas por la autora reportan que la motivación “ira-represalia” fuera significativamente más un motivo para la violencia por parte de ellos que por parte de ellas; al contrario: fueron las mujeres las que más vieron la ira como una causa para desatar la violencia contra sus parejas.