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Entrevista al coordinador de “One of Us” en España


Ante el peligro de considerar al embrión humano como un producto de desecho, la iniciativa “One of Us” ha tenido el mérito de hacer visible su humanidad ante las instituciones de la UE. Así lo explica Pablo Siegrist, coordinador de “One of Us” en España, en una entrevista1 para la agencia Zenit.


Los experimentos científicos que utilizan embriones humanos suelen presentarse como una esperanza para muchos enfermos. Pero a menudo se obvia la cuestión clave: que el embrión tiene ya una existencia real.

Dice Siegrist: “En lo que las ciencias aplicadas son unánimes es en que, desde el momento de la fecundación, el óvulo y el espermatozoide dejan de ser lo que eran para formar una nueva unidad de vida diferenciada genéticamente, que va a mantener su identidad genética durante todo su desarrollo posterior, siendo totalmente distinta de la de los progenitores. Por tanto, parece claro que a partir de ahí estamos hablando de un ser humano distinto, que va a experimentar el desarrollo propio del resto de los seres humanos: embrión, feto, bebé, niño, adolescente, joven…”.

Esta premisa cambia la perspectiva de los debates biomédicos. El entusiasmo ante los posibles beneficios no puede llevar a olvidar “que el objeto de la investigación con células embrionarias son los propios embriones, a los que para extraer tales células se les destruye”; o que, como resultado de las técnicas de reproducción asistida, numerosos embriones son congelados, destinados a la investigación y después destruidos.

Pero es que, además, ni siquiera son reales los supuestos beneficios que promete la manipulación de embriones humanos. Siegrist advierte sobre el posible interés económico de quienes se empeñan en “financiar una investigación que no da resultados desde las perspectivas clínica y médica y que, hoy por hoy, no ha conducido al éxito de terapia alguna que haya curado a un solo enfermo”.

En este contexto de desprotección del embrión humano, Siegrist cree que de momento “One of Us” ya “ha servido para poner de relieve ante la sociedad europea la existencia de una grave incoherencia en las políticas públicas de la Unión Europea, que defiende los derechos del hombre pero financia simultáneamente proyectos que implican o promueven la destrucción de embriones, esto es, la matanza de seres humanos, con fondos provenientes de los impuestos de todos los ciudadanos de la Unión”.

“One of Us” ha recibido más respaldo social que “Right2Water”, la única iniciativa ciudadana europea a la que hasta ahora la Comisión Europea ha respondido favorablemente. “Right2Water”, destinada a garantizar el abastecimiento de agua a todos los ciudadanos europeos, fue respaldada por 1,6 millones de ciudadanos de 13 Estados miembros; “One of Us” cuenta con el apoyo de 1,7 millones firmas de ciudadanos de 18 países europeos.

Para dar continuidad a sus esfuerzos, los coordinadores de esta iniciativa han decidido crear la Federación “One of Us”. Ya se han adherido 31 entidades de 18 países europeos y otras muchas han dicho que quieren hacerlo en el futuro. “Esta Federación es una realidad que nace para ser voz de los más débiles ante las instituciones europeas, de modo que nunca más se desoiga esta voz”, afirma Siegrist.