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Simposio en Roma sobre abusos de menores

Verdad y arrepentimiento, claves para la renovación


Un congreso académico pero con fuerte incidencia práctica y con pleno apoyo del Papa. Así se presentó el simposio “Hacia la curación y renovación”, celebrado en la Universidad Gregoriana de Roma del 6 al 9 de febrero, en el que participaron representantes de 110 conferencias episcopales y de 30 congregaciones religiosas.

Durante la celebración de este evento, dedicado monográficamente a los abusos sexuales de menores en ámbito eclesiástico, quedó de manifiesto la voluntad por tratar y solucionar este problema al margen de la presión ambiental o mediática. Los cuatro días de sesiones mostraron que no se pretende un simple cambio exterior o estratégico, sino traducir en la práctica –para toda la Iglesia universal– las directrices de Benedicto XVI.

Ese fue el sentido de las intervenciones de los cardenales William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, y Reinhard Marx, arzobispo de Munich y uno de los patrocinadores de la actividad. Junto a ellos fueron particularmente relevantes las intervenciones de Mons. Charles Scicluna, promotor de justicia en la Congregación para la Doctrina de la Fe, y la señora Marie Collins, irlandesa, que ofreció su dramático testimonio como víctima de abuso sexual cometido hace 50 años.

Las intervenciones giraron en torno a cuatro puntos esenciales: la atención a las víctimas, la tutela de los menores, la formación de los futuros sacerdotes y religiosos, y la colaboración con la autoridad civil en casos de delitos. Esos mismos serán los ejes de las “líneas guía” de actuación sobre este tema que los episcopados nacionales deberán elaborar en este año, a petición de la Santa Sede.

“Solo la admisión y el reconocimiento de la verdad de los hechos, incluidas las consecuencias, con frecuencia dolorosas, es la fuente de la verdadera curación, tanto para la víctima como para el responsable del crimen”, afirmó Mons. Scicluna, quien recordó –en palabras de Juan Pablo II– que “la verdad es la base de la justicia”. El cardenal Levada afirmó que “en los últimos diez años creció el número de casos de abusos comunicados a la Congregación para la Doctrina de la Fe”, que superaron los cuatro mil, entre los que se incluyen acusaciones de decenios atrás.

En varias intervenciones se hizo referencia al problema que ha supuesto, al abordar estos casos, una malentendida defensa de la institución al tiempo que se dejaba indefensas a la víctimas. De ahí la insistencia en colocar en primer término a las víctimas, y de lo insustituible que resulta actuar –en palabras del cardenal Marx– con “apertura, transparencia y veracidad”, conscientes de que “las campañas mediáticas que pueden existir solo tendrán éxito si las alegaciones se basan en la verdad”.

Para el arzobispo de Munich, no se trata simplemente de recuperar la credibilidad perdida, a través de la transparencia y renovación espiritual, sino de centrar a la Iglesia en la misión que le es propia, que se traduce también en ser guía en el ámbito universal en la defensa de la infancia y de las personas más vulnerables. En este sentido, durante el congreso se presentó una iniciativa concreta, un centro de protección infantil, con asesoramiento on line, promovido por la archidiócesis de Munich con la colaboración de las universidades Gregoriana y la alemana ULM (http://elearning-childprotection.com/1).