aceprensa

Escuelas públicas, con actividades de pago


Obligadas por los recortes presupuestarios, cada vez más escuelas públicas de EE.UU. están cobrando cuotas.


Antes de suprimir programas, cada vez más escuelas públicas optan por cobrar por los materiales utilizados y por actividades extraescolares

La idea de que cualquier actividad que se ofrece en una escuela pública tiene que ser gratis no ha resistido el recorte del gasto como consecuencia de la crisis económica en Estados Unidos. Cada vez más escuelas públicas están poniendo cuotas por muchos servicios, según informa The Wall Street Journal (25-05-2011) en un amplio artículo de Stephanie Simon.

En Estados Unidos el gasto medio por alumno ha aumentado un 44% en las dos últimas décadas, y el salario medio del profesor un 26% desde 2001. Pero en los dos últimos años fiscales los estados han recortado el gasto educativo en 17.000 millones de dólares, aunque en parte la reducción haya sido compensada por subvenciones federales.

Como consecuencia del tijeretazo fiscal, muchas escuelas han suprimido o recortado actividades no esenciales, como cursos avanzados en matemáticas y ciencias, lenguas extranjeras, refuerzo para estudiantes con dificultades de lectura, teatro, música... La alternativa a la supresión de actividades es cobrar por ellas. Y los administradores de escuelas han tomado esta vía sin ningún reparo.

La mayoría de los estados no permiten que las escuelas públicas cobren por las materias del curriculum. Pero, según los ejemplos recogidos por el Wall Street Journal, hay escuelas que cobran por los materiales utilizados en las asignaturas, como francés avanzado (75 dólares), biología (118 dólares), tecnología (40 dólares), química (40 dólares)...

Donde más cargan la mano es en las actividades extraescolares: ¿Quieres ser animadora? 408 dólares por curso. ¿Tocar en la banda de música? 200 dólares. ¿Participar en el club de debate? 190 dólares. ¿Escribir en la revista literaria? 85 dólares. ¿Participar en la olimpiada científica? 150 dólares. ¿Bailar en el musical escolar? 200 dólares.

Los deportes organizados en la secundaria están por las nubes: fútbol americano, 864 dólares; baseball, 591 dólares; volleyball, 537 dólares; tenis, 372 dólares...

¿Y qué pasa con las familias que no pueden pagarlo? ¿No quedan discriminadas por motivos económicos? Muchos estados exigen que las escuelas eximan de las cuotas (aunque no por actividades extraescolares) a las familias desfavorecidas, generalmente aquellas que tienen unos ingresos anuales de menos de 29.000 dólares para un hogar de cuatro miembros. Pero todas las demás están obligadas a pagar por las actividades o se exponen a ser sancionadas. Las escuelas pueden retener los diplomas o impedir que el alumno participe en la ceremonia de graduación, por la que también hay que pagar una cuota de 30 a 60 dólares.

Lo que está claro es que solo se puede recurrir a las familias, porque los contribuyentes no están dispuestos a pagar más, y así lo han manifestado en algún referéndum local. Como dice al Wall Street Journal una mujer de 70 años, que votó en contra del aumento de impuestos: “Si no hay dinero para que me arreglen la dentadura, no parece justo que aumentemos los impuestos para que Joey juegue al fútbol”.

Las consecuencias de esta política se reflejan en lo sucedido en el distrito de Medina (Ohio), que el reportaje toma como uno de sus puntos de referencia. “Ante los recortes y las cuotas, un centenar de estudiantes se pasaron a escuelas privadas. Pero las cuotas también han tenido beneficios inesperados. Aunque la participación en atletismo y música bajó, los alumnos que permanecieron se lo toman más en serio que nunca, según dicen algunos profesores. Muchos jóvenes han empezado a aceptar trabajos para pagar sus actividades escolares y dicen que están orgullosos de sus nuevas responsabilidades”.

Muchas cosas de las que aprenden en la escuela se les olvidarán con el tiempo. Pero nunca olvidarán que la enseñanza, pública o privada, tiene un precio.

Texas: el ahorro de pasar alumnos al sector no estatal

Texas, al igual que otros estados, atraviesa un mal momento presupuestario, por la recesión y la caída de ingresos. Dentro de la reducción de gastos, ha decidido rebajar el coste por alumno entre un 5% y un 11%, lo que obligará a las escuelas a suprimir algunos programas.

Como alternativa a la supresión de programas, se ha presentado una propuesta que supondría un trasvase de alumnos de la escuela pública a la no estatal, según informa el Wall Street Journal (26-05-2011). El estado proporcionaría becas de hasta 5.143 dólares o el coste de la matrícula en una escuela privada –lo que sea más barato– por cada niño que pasara de la enseñanza pública a la privada. Podrían optar por este sistema los padres cuyos hijos entran en la enseñanza preescolar o en primaria a los 6 años, y aquellos cuyos hijos han estado en escuelas públicas al menos durante un año.

Según el Heartland Institute, uno de los grupos que promueven el plan, el estado se ahorraría 3.429 dólares por cada alumno que se pasara al sector privado. Y el dinero así ahorrado se quedaría en las escuelas públicas para mitigar el impacto del recorte presupuestario.

Los sindicatos de profesores han puesto el grito en el cielo por esta privatización de la enseñanza pública. Pero para las familias supondría una ampliación de la posibilidad de elegir escuela.

En Texas, el gobernador, Rick Perry, es republicano, y este partido tiene la mayoría en la Cámara y en el Senado. Según el Wall Street Journal, “las escuelas con peores resultados son a menudo las que tienen sobre todo alumnos hispanos, y permitir que los padres de esas escuelas enviaran a sus hijos a escuelas católicas podría ser enormemente popular desde el punto de vista político”.