Polémica en Alemania en torno a la culpa por el nazismo

Mientras muchos quieren dejarla atrás, los judíos insisten en que es necesario reguir recordando

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El 60 aniversario de la "Noche de los cristales rotos", el pogrom que levantó la veda contra los judíos en el régimen nazi, ha vuelto a remover la conciencia alemana con el recuerdo de la culpa. Con esta ocasión se ha avivado el debate entre quienes insisten en recordar los horrores del nazismo y los que, sin negarlos, piensan que ya es hora de pasar página.

El desencadenante de la polémica ha sido el escritor Martin Walser, en el discurso que pronunció el mes pasado al recibir el premio de la Feria de Francfort. Walser se atrevió ese día a decir en voz alta lo que piensan muchos alemanes sobre lo que llamó "ejercicio rutinario de acusación". Dejó claro que no quita importancia al Holocausto, pero -añadió- "Auschwitz no está para convertirse en una continua amenaza, en un instrumento de intimidación que se pueda usar en cualquier momento, en una vara para fustigarnos moralmente, y ni siquiera en un mero ejercicio compulsivo". Por eso, Walser criticó "la explotación de nuestra desgracia en favor de intereses del momento" y recalcó que "los alemanes somos ahora un pueblo normal, una sociedad como las demás".

La prensa alemana ha publicado numerosas cartas de lectores que alababan las declaraciones de Walser. Pero muchos judíos alemanes han reaccionado en contra. La principal réplica vino de Ignatz Bubis, el líder de la comunidad judía, durante el acto oficial celebrado el 9 de noviembre en una sinagoga de Berlín para conmemorar la Kristallnacht. Según él, sostener que Auschwitz se explota contra los alemanes o que se ha convertido en un medio para intimidarlos, equivale a un linchamiento moral. Por el contrario, Bubis descartó que se pudiera dejar de recordar a los alemanes su pasado: "No podemos dejar de mostrar imágenes de los campos de exterminio sólo para que así Walser se quede tranquilo".

Bubis manifestó especial preocupación por las declaraciones de Walser, precisamente porque vienen de una figura respetada, sin conexiones con la extrema derecha. "La tendencia a que responde el discurso de Walser -señaló Bubis- se está difundiendo cada vez más últimamente. Se está extendiendo un nacionalismo intelectual que no está libre de un antisemitismo larvado".

Otro líder judío, Michael Friedman, pidió públicamente al nuevo canciller alemán, Gerhard Schröder, que se definiera en relación con las declaraciones de Walser -cosa que Schröder rehusó hacer-, porque afectan -dijo- a "una cuestión fundamental de la identidad alemana". Precisamente eso es lo que niegan quienes, como Walser, sostienen que no se puede estar siempre recordando la culpa del Holocausto a los alemanes de cada generación.


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