Otros estrenos (4 enero 2019)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 4 de enero.

Silvio (y los otros)
Loro

Director: Paolo Sorrentino. Guion: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello (historia: Paolo Sorrentino). Intérpretes: Toni Servillo, Elena Sofia Ricci, Riccardo Scamarcio, Kasia Smutniak, Euridice Axén, Fabrizio Bentivoglio, Roberto De Francesco, Dario Cantarelli. 150 min. Adultos. (XD)

Presentada en el Festival de Toronto, la última película de Paolo Sorrentino se centra en la compleja e histriónica personalidad de Silvio Berlusconi, Il cavaliere, especialmente en el periodo de su máxima popularidad, entre 2006 y 2011. Y lo hace a través de la mirada de “los otros”: sus amigos, su mujer, sus enemigos, sus “velinas”.

La película –que en realidad se compone de dos partes, refundidas en un largometraje de 150 minutos– tiene algún acierto y muchos desaciertos. El primero de los desaciertos, esos extenuantes 40 primeros minutos en los que no aparece Silvio y que son una sucesión de fiestas y excesos. Con la aparición de Toni Servillo –Silvio–, la película es otra, más interesante. Pero con todo, a Sorrentino le priva el artificio y el cartón-piedra, le cuesta horrores profundizar un poco en la sátira, y convierte a su película en simplemente agotadora. Ana Sánchez de la Nieta.

 

La quietud

Director: Pablo Trapero. Guion: Pablo Trapero, Alberto Rojas Apel. Intérpretes: Bérénice Bejo, Martina Gusman, Edgar Ramirez y Graciela Borges. 117 min. Adultos. (X)

Dos hermanas con incontinencia sexual se reencuentran en la ricachona mansión de sus padres. Rememoran su adolescencia mientras son infieles a sus parejas, airean sus conflictos freudianos y abren viejas heridas junto a su madre.

La última película de Pablo Trapero ( El clan, Elefante blanco) está –sin duda– muy bien rodada e interpretada, pero es un ejercicio de autocomplacencia pseudointelectual digna de mejor causa. Juan Orellana.

 

Memorias de un hombre en pijama

Director: Carlos Fernández de Vigo. Animación. Adultos. (S)

Una animación muy pobre y un guion muy tosco se ponen al servicio de una película sobre la cómoda soltería, los procesos creativos y las dificultades de la vida en pareja. Es todo demasiado tópico y poco profundo, además de que ofrece una imagen muy poco atractiva de los varones. Aunque critica el egoísmo, la película no consigue despegar de lo superficial. Juan Orellana.

 


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