Otros estrenos (7 septiembre 2018)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 7 de septiembre.

Mary y la flor de la bruja
Meari to majo no hana

Director : Hiromasa Yonebayashi. Guion: Hiromasa Yonebayashi, Riko Sakaguchi. 103 min. Todos.

Muy a su pesar, una joven inglesa se ve obligada a pasar el verano en el campo, con su tía abuela. Por casualidad descubrirá unas flores con propiedades desconocidas, que le permitirán descubrir el Colegio Endor, una escuela de magia donde se encierra un oscuro secreto.

La primera película del Studio Ponoc, sucesor del famoso Studio Ghibli, ha sido dirigida por Hiromasa Yonebayashi, director de Arrietty y el mundo de los diminutos . Se trata de una novela de aventuras juvenil bien escrita, con tema mágico, con suspense continuo y respeto a la inteligencia del lector. El director sigue fielmente al original y, aunque carece de ese toque especial de los productos Ghibli, consigue una obra atractiva y de fino acabado. La animación es de calidad, los fondos espléndidos, y la historia atrapa enseguida el interés del espectador. Me han asegurado que J.K. Rowling la leyó antes de escribir su saga. Fernando Gil-Delgado.

Cuando los ángeles duermen

Director y guionista: Gonzalo Bendala. Intérpretes: Julián Villagrán, Marián Álvarez, Ester Expósito, Marisol Membrillo, Adolfo Fernández, Helena Castañeda, Christian Mulas, Ramiro Alonso. 91 min. Jóvenes-adultos. (V)

Gonzalo Bendala intenta con su segundo largometraje enmendar los fallos del primero, Asesinos inocentes. Pero vuelve a caer en el error de un guion prometedor en su planteamiento y fallido en su materialización. Lo que arrancaba como el thriller hitchcockiano de un hombre honrado que se ve envuelto en una injusta pesadilla, desemboca en una cadena de despropósitos y situaciones inasumibles, agravada por el personaje de Silvia (Esther Expósito), mal planteado en el guion –que no en la interpretación–, por desmedido e improbable.

Las interpretaciones son correctas –especialmente la de Julián Villagrán–, pero lo que debía haber sido un thriller con hondo conflicto moral, se ha quedado en una historia plana con delirios de gore. Juan Orellana.


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