Otros estrenos (28 junio 2019)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 28 de junio.

Instinto maternal
Duelles

Director: Olivier Masset-Depasse. Guion: Olivier Masset-Depasse y Giordano Gederlini. Intérpretes: Veerle Baetens, Anne Coesens, Mehdi Nebbou, Arieh Worthalter. 93 min. Jóvenes-adultos. (V)

Bruselas, años sesenta. Alice (Veerle Baetens) y Céline (Anne Coesens) son dos amigas y vecinas que viven con sus familias en casas contiguas. Hacen vida casi común, y los hijos de ambas, Théo y Maxime, son muy amigos. Un día Maxime muere a consecuencia de una imprudencia y su madre, Celine, culpa injustamente a Alice de su muerte. Lo que era una relación de amistad perfecta se va convirtiendo en una mutua sospecha que desembocará en un infierno.

Esta película belga de Olivier Masset-Depasse es un thriller psicológico que prácticamente toca el género de terror. Sabe llevar con buen pulso el suspense, y va dosificando in crescendo el miedo consiguiendo con habilidad que el espectador no sepa a qué atenerse hasta el final. Un final quizá demasiado aparatoso y de dudosa verosimilitud. Se nota la influencia de Hitchcock y del thriller nórdico contemporáneo. Se echa de menos algún punto de fuga que compense algo una propuesta tan asfixiante. Juan Orellana.

 

Los muertos no mueren
The Dead Don’t Die

Director y guionista: Jim Jarmusch. Intérpretes: Adam Driver, Bill Murray, Tilda Swinton, Steve Buscemi, Tom Waits, Chloë Sevigny, Caleb Landry Jones, Selena Gomez, Austin Butler, Danny Glover. 103 min. Jóvenes-adultos. (VD)

Bill Murray y Adam Driver interpretan en este film paródico de zombis a dos policías de una población de la América profunda, Centerville, enfrentados a una plaga de no-muertos. Despertados al tiempo que el cambio climático sacude al planeta, estrambóticos personajes como la jefa de una funeraria, un sin-techo, un blanco racista, un calmoso afroamericano, un fan de las películas de muertos vivientes o tres jovenzuelos de ciudad, afrontan el desafío a su particular manera.

Estamos ante un divertimento, definitivamente menor, pero que se ve con simpatía. Los seguidores de Jarmusch reconocerán su lacónico y personal sentido del humor, y a muchos actores con los que ha trabajado en otras ocasiones. Y es un ejemplo más, por parte de Jarmusch, de que las películas de género pueden abordarse de un modo “diferente”, ya sea el western (Dead Man), las cintas de sumuráis (Ghost Dog) o las de vampiros (Solo los amantes sobreviven). Aunque hay vísceras, decapitamientos y guiños a clásicos como La noche de los muertos vivientes, la violencia es paródica, busca no ser desagradable y tomarse a cuchufleta el simbolismo del subgénero, como reflejo de una sociedad que no puede morir porque ya está muerta. José María Aresté.


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