Otros estrenos (19 enero 2018)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 19 de enero.

120 pulsaciones por minuto
120 battements par minute

Director: Robin Campillo. Guion: Robin Campillo, Philippe Mangeot. Intérpretes: Nahuel Pérez Biscayart, Adèle Haenel, Yves Heck, Arnaud Valois, Emmanuel Ménard, Antoine Reinartz, François Rabette. 143 min. Adultos.(XD)

Robin Campillo, que escribió con Laurent Cantet La clase, dirige esta desoladora película sobre la lucha contra el sida en los años 90. Es difícil no conmoverse con la historia de un joven activista seropositivo que trata de concienciar a la sociedad francesa y, sobre todo a la industria farmacéutica, mientras lucha contra la enfermedad.

La cinta está bien interpretada y, a pesar de sus excesivas dos horas y media, se sigue con interés. Pero hay un lastre que no consigue remontar, y es su carácter de “dos películas en una”. Por una parte, hay en 120 pulsaciones por minuto un documental sobre el activismo contra el sida en Francia que resulta algo frío, repetitivo y simplista en sus planteamientos. Por otra parte, hay un potente drama homosexual muy explícito y muy complejo… que paradójicamente se resuelve también con frivolidad y con un sorprendente despego hacia los protagonistas que tanto nos han hecho sufrir.

 

Zama

Directora y guionista: Lucrecia Martel (novela: Antonio Di Benedetto). Intérpretes: Daniel Giménez Cacho, Matheus Nachtergaele, Juan Minujín, Lola Dueñas, Rafael Spregelburd, Daniel Veronese, Vando Villamil. 115 min. Jóvenes-adultos. (XV)

La argentina Lucrecia Martel rueda una inclasificable película que adapta la célebre novela homónima de Antonio Di Benedetto, sobre la espera de un oficial español en el siglo XVII asentado en Paraguay y que solo pretende volver a casa.

A pesar de sus buenas críticas, estamos ante una de esas películas que exige un gran esfuerzo por parte del espectador, que pasará muchos minutos del metraje pensando qué estará pasando por la mente del protagonista. Cine contemplativo, lo llaman algunos. Martel imprime luz y color –la cinta es bellísima– a una oscura fábula sobre la condición humana.


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