Organizando el Leviatán

Organizing Leviathan

Página 1

Autores: Carl Dahlström, Víctor Lapuente

Deusto.
Barcelona (2018).
351 págs.
18,90 € (papel) / 9,99 € (digital).
Traducción: Ramón González Férriz.

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Los ciudadanos solemos prestar mucha atención a las instituciones políticas, pero no a su estructura administrativa. La primera sorpresa para el lector no acostumbrado a valorar esa dimensión es la afirmación de los autores de este libro, para quienes “la naturaleza de las instituciones burocráticas es igual o incluso más importante que la naturaleza de las instituciones políticas”. De este modo, no basta, por ejemplo, con empeñarse en implantar en un país instituciones democráticas, si, al mismo tiempo o incluso antes, no se implanta una adecuada organización del Estado.

Apoyados en este principio, Dahlström y Lapuente tratan de explicar las líneas maestras de esa organización. En este punto, otro elemento basilar de su análisis es que en el Estado confluyen y se relacionan dos facciones con intereses propios: la de los políticos y la de los burócratas. Como sugiere el subtítulo de la obra (“Por qué el equilibrio entre políticos y burócratas mejora los gobiernos”), es preciso encontrar un ajuste entre esos dos poderes, sin que se pueda decir a priori que uno u otro sea, por naturaleza, menos desinteresado o menos proclive a la corrupción.

Lo que en definitiva se propone en este libro es que la relación entre políticos y burócratas –los autores dan a este término una valoración completamente neutra y nada despectiva– tome la forma de una vigilancia recíproca. Y para eso, la fórmula de los autores es separar los incentivos profesionales de unos y otros, es decir, entendiendo la administración y la política como dos formas de hacer carrera, con objetivos diferentes.

Su conclusión es que tres grandes metas, como son reducir la corrupción, asegurar la eficacia de la administración e implantar en ella mejoras que redunden en beneficio de los ciudadanos, se consiguen mejor en la medida en que se cumplen las dos condiciones que ellos propugnan. A saber, la independencia –o no integración– de las carreras política y burocrática, y la existencia de incentivos propios de la carrera profesional para los empleados públicos. Se conjura, además, de este modo el doble peligro de la burocratización de la política y el de la politización de la burocracia.

El libro es interesante para cualquier persona preocupado por la política, pero no es un propiamente un ensayo, sino la exposición de una investigación llevada a cabo en más de 135 países y con la colaboración de más de mil expertos. Es, por tanto, una obra sólida y rigurosa, que permite profundizar en un tema importante y que puede ser recomendable que la lean políticos profesionales o altos funcionarios de la administración.


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