Obama quiere cambiar el matrimonio desde la Casa Blanca

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El “Yes, We Can” de Obama contenía algunos proyectos de gran alcance. El más sonado de todos ha sido la reforma de la sanidad. Pero también había otro que ha pasado más desapercibido a la opinión pública: la transformación radical del matrimonio.

Steve Benen, un periodista de tendencia demócrata, puso las cartas sobre la mesa el pasado julio. Desde su combativo blog del Washington Monthly, Benen expresó su perplejidad al oír decir a activistas gays que no iban a votar otra vez a Obama porque no había hecho lo suficiente por apoyar sus intereses.

Benen hace ver que la realidad es muy distinta. El colectivo gay debería estar muy agradecido a Obama; en cambio, los que sí tienen motivos para estar a disgusto con el presidente son los partidarios del matrimonio de siempre. Basta seguir el historial de las iniciativas que han salido de la Casa Blanca.

El primer paso importante fue la decisión del gobierno de Obama de no apoyar este año ante los tribunales la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA). Esta ley del Congreso, aprobada en 1996 durante la presidencia de Clinton, establece que el gobierno federal solo reconoce como matrimonio la unión entre hombre y mujer, y permite a los estados no dar valor legal en sus territorios a las bodas homosexuales celebradas en otros. Hasta ahora, 41 estados han hecho uso de esta facultad incorporando la DOMA a su legislación. Esto se hizo en previsión de que algunos estados llegaran a legalizarlas, como de hecho ha ocurrido luego.

Con los anteriores gobiernos ya hubo recursos contra la DOMA. La novedad es que, por primera vez, el Departamento de Justicia rehusó en febrero de 2011 personarse en un pleito para defender esta ley.

El siguiente paso decisivo llegó el pasado julio, cuando Obama dio su apoyo expreso a la Respect For Marriage Act, un proyecto de ley impulsado por dos senadores demócratas para anular la DOMA.

Es difícil que esta iniciativa salga adelante en la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría. Pero supone una toma de postura muy clara por parte de Obama, que declaró estar “orgulloso” de respaldar la iniciativa “que sacaría de las leyes [estatales] de una vez por todas la Ley de Defensa del Matrimonio”.

Para Steve Benen, esta decisión de Obama encaja perfectamente dentro del mosaico más amplio de iniciativas gestadas en la Casa Blanca. Desde la revocación de la política “Don’t ask, don’t tell” en el Ejército hasta la proclamación del Mes del Orgullo Gay, pasando por la designación para cargos públicos del mayor número de activistas homosexuales de la historia de EE.UU.

¿Quién denigra a quién?

La postura del gobierno ante la DOMA ha provocado que Mons. Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York y presidente de la Conferencia Episcopal de EE.UU., haya pedido a Obama en una carta abierta que respete el matrimonio y a quienes lo defienden.

La carta de Dolan, de dos páginas, explica por qué el matrimonio y las uniones homosexuales son realidades distintas; y, en consecuencia, por qué es injusto considerar discriminatoria la postura de quienes sostienen que la ley debe tratar de forma diferente ambas realidades.

Junto a la carta de Dolan, la Conferencia Episcopal presenta un informe en el que repasa algunas medidas tomadas por el gobierno de Obama para redefinir el matrimonio en EE.UU.

Aparte de las ya mencionadas, el informe recoge otras dos: un recurso interpuesto el 1 de julio por el Departamento de Justicia para declarar inconstitucional la DOMA (caso Golinski vs. U.S. Office of Personnel Management); y la iniciativa Every Child Deserves a Family Act, que pretende extender la adopción a las uniones homosexuales.

Más polémica aún que la decisión de recurrir la DOMA es la argumentación que emplea el Departamento de Justicia en el caso Golinski. A su juicio, la DOMA sería discriminatoria al estar basada en un prejuicio hacia los homosexuales de modo semejante al prejuicio racial.

Para los autores del informe, este argumento es inaceptable pues acusa falsamente de intolerancia y de hostilidad hacia los homosexuales a los millones de ciudadanos que han aprobado enmiendas constitucionales en 39 estados para definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

También es denigrante suponer esa hostilidad en la holgada mayoría que aprobó la DOMA hace tan sólo quince años. Recordemos que la Ley de Defensa del Matrimonio salió adelante con 342 votos frente a 67 en la Cámara de Representantes; con 85 votos frente a 14 en el Senado; más la firma de Bill Clinton (cfr. Aceprensa, 13-11-1996).


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