El Observatorio

Norma McCorvey: de icono abortista a provida y católica

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El pasado sábado falleció Norma McCorvey, más conocida como “Jane Roe”, la demandante en la sentencia que liberalizó el aborto en Estados Unidos, en 1973. Pese a que su nombre quedará asociado a esta sentencia, la vida de McCorvey dio un profundo cambio a mediados de los noventa, cuando abrazó la fe cristiana y posteriormente fue confirmada dentro de la Iglesia católica.

Desde entonces, se convirtió en una activa militante de la causa provida, como cuenta Catholic News Agency. Además de crear una asociación para defender al no nacido, participó en manifestaciones pidiendo que se revocara la sentencia del 73, concedió entrevistas y últimamente ha hecho campaña política contra candidatos favorables al aborto.

Su vida nunca fue un camino de rosas. Creció en una familia problemática, explica un obituario publicado en el Washington Post. De joven, las circunstancias y su carácter rebelde le llevaron a una vida de excesos e inestabilidad laboral y económica. Después de haber dado a luz a dos hijos fruto de relaciones extramatrimoniales, se quedó embarazada por tercera vez. Fue entonces cuando acudió a una amiga de la infancia, una abogada joven pero con una carrera prometedora que andaba buscando –como ha reconocido– una mujer que quisiera abortar y que no tuviera medios económicos para costearse el viaje a un estado donde fuera legal hacerlo. McCorvey cumplía todos los requisitos.

Según ha explicado después, ella nunca fue realmente abortista. Había querido tener a sus dos hijos anteriores, pero su situación en ese momento era asfixiante. McCorvey ha señalado después que las dos jóvenes abogadas que se ocuparon de su caso la utilizaron para su propósito, e incluso la presionaron para que dijera que el embarazo había sido provocado por una violación, algo que negó 15 años después. Estas declaraciones y su distanciamiento de las tesis más radicales de las pro-choice la llevaron al ostracismo dentro de la comunidad que la había encumbrado como un icono.

Aunque, según personas cercanas, el sentido de culpabilidad por las consecuencias de su caso siempre la ha acompañado, su acercamiento a la fe y su posterior bautismo católico sanaron parte de sus heridas y la confirmaron en su cambio de postura sobre el aborto.


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