Nigeria necesita ayuda para derrotar a Boko Haram

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Oliver Dashe Doeme, obispo de Maiduguri, la diócesis de Nigeria más castigada por Boko Haram, advierte que el ejército nigeriano no está preparado para detener al grupo terrorista islámico. Por eso, pide la intervención militar de la comunidad internacional. Por su parte, Mons. Ignacio Ayau Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, exhorta a la unidad entre cristianos y musulmanes.


Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 12/15

(Actualizado el 26-01-2015)

En diálogo con Ayuda a la Iglesia Necesitada, Dashe Doeme describe los estragos que ha causado Boko Haram en Maiduguri, la capital del estado de Borno, al noreste de Nigeria. Desde 2009, unos 1.000 fieles de su diócesis han sido asesinados, a veces por razón de su fe. “Les amenazan con una pistola o un cuchillo, y les dicen que si no se convierten [al islam] morirán. Algunos han sido asesinados por negarse a convertirse”.

En los últimos cinco años, Boko Haram también ha destruido 50 iglesias de Maiduguri; y otras 200 han sido prácticamente abandonadas. Casi la mitad de los 125.000 católicos que hay en la diócesis han tenido que huir.

Boko Haram ha recrudecido su violencia en el último mes, perpetrando atentados con niñas cargadas de explosivos

Atentados con niñas-bomba

Pero la violencia de Boko Haram no responde solo a motivaciones religiosas: el fanatismo que le lleva a imponer la sharía (ley islámica) en las regiones que ponen bajo su control se mezcla a veces con razones de índole étnico e ideológico (cfr. Aceprensa, 27-01-2012).

Mons. Ignacio Ayau Kaigama, arzobispo de Jos y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, definió hace unos días a Boko Haram como “un movimiento de tipo sectario, independiente de la gran mayoría de musulmanes nigerianos”.

“Estoy muy contento con el hecho de que algunos líderes religiosos prominentes de la comunidad musulmana se estén distanciando de Boko Haram y hayan condenado sus acciones terribles, diciendo que son contrarias a las enseñanzas islámicas”, explica Kaigama a la agencia Fides.

La brutalidad de este grupo terrorista ha vuelto a quedar patente con los recientes atentados perpetrados por tres niñas envueltas en explosivos, que se inmolaron en el norte de Nigeria provocando la muerte de 27 personas.

El arzobispo de Jos cree que la sociedad nigeriana tiene que reaccionar con más firmeza. “Pienso en la gran manifestación en París contra los asesinatos que tuvieron lugar en Francia. Espero que aquí también se realice una gran manifestación de unidad nacional que supere las divisiones políticas, étnicas y religiosas, para decir no a la violencia y encontrar una solución a los problemas que afectan a Nigeria”.

Líderes musulmanes de Nigeria recuerdan que los atentados son contrarios a las enseñanzas del islam

La ciudad de Jos, situada en el centro de Nigeria, es uno de los destinos a los que huyen los desplazados desde el norte del país. Las ayudas de la Iglesia para estos refugiados no hacen distinción de personas: “En varias familias –explica Mons. Kaigama– hay cristianos y musulmanes que viven juntos en paz. Quien no comparte la ideología de Boko Haram, entre ellos muchos musulmanes, se ve obligado a huir”.

La ineficacia del ejército nigeriano

El pasado 7 de enero, Boko Haram perpetró su atentado más sangriento en la ciudad de Baga, situada también en el estado de Borno, dentro de la diócesis de Maiduguri. Los atacantes quemaron y saquearon unas 16 aldeas, y cientos de personas fueron asesinadas. Las primeras informaciones dieron como probable la cifra de unos 2.000 muertos, pero no ha sido confirmada.

Para el obispo Oliver Dashe Doeme, el episodio de Baga pone de manifiesto la ineficacia del ejército de Nigeria. “Entre los soldados había simpatizantes de Boko Haram; algunos incluso pertenecían a Boko Haram, y muchos simplemente huyeron”.

Ante la desidia del gobierno de Nigeria, Dashe Doeme opina que “Occidente debería traer seguridad. Necesitamos fuerzas terrestres para contener y vencer a Boko Haram. Hace falta una campaña militar concertada”. Y pone como ejemplo la ofensiva francesa en Mali, llevada a cabo en 2013, para detener a los yihadistas.

A juicio del obispo de Maiduguri, la urgencia es mayor ahora que Boko Haram se propone reclutar a extremistas de Níger, Chad, Camerún y Libia.

Maiduguri volvió a ser atacada el domingo 25 de enero, pero esta vez el ejército nigeriano logró repeler la ofensiva. El enfrentamiento con los milicianos de Boko Haram dejó más de 200 muertos, según Associated Press. Mientras tanto, el grupo terrorista intensificó los ataques comenzados dos días antes en varias aldeas del estado de Adamawa, al sur del país. Los radicales degollaron, cometieron saqueos, incendiaron casas y secuestraron a decenas de niños y mujeres. Un parlamentario estatal, Adamu Kamale, lamenta que no hayan aparecido tropas durante el fin de semana.

Boko Haram podría extenderse por la región

En una entrevista para La Vanguardia, Gilles Olakounlé Yabi, analista político y economista experto en el este de África, denuncia que la corrupción en Nigeria está siendo un lastre para detener al grupo terrorista. "Los soldados no quieren luchar porque están convencidos de que sus superiores son corruptos y que no les importa lo que pasa sobre el terreno. No van a jugarse la vida. Los soldados no tienen los recursos suficientes para luchar contra Boko Haram; sin embargo, sabemos que un cuarto del presupuesto del país se destina al ejército: hay dinero que no llega donde tiene que llegar. Por otro lado está el problema añadido de la falta de identidad nacional. Hay soldados que no son de la región y que no quieren morir por Borno o por su gente".

Resulta sorprendente que la lucha contra Boko Haram –quien controla grandes zonas del norte del país– no esté siendo un tema importante de las elecciones nigerianas, previstas para el próximo 14 de febrero: “Los líderes nigerianos están completamente centrados en las elecciones y Boko Haram no está en el centro del debate. (...) Nigeria es un país muy grande y con muchos recursos en el sur. El actual presidente, Goodluck Jonathan, no tiene interés en estabilizar la situación porque la gente de esas regiones no va a votar”.

La desconfianza hacia las autoridades de Nigeria ayuda a entender la falta de cooperación de los países vecinos. Aunque el ejército de Camerún ya ha empezado a combatir a Boko Haram, y Chad ha anunciado que movilizará a sus tropas, lo cierto es que los gobiernos de la región “no se fían de Nigeria. No quieren exponer a sus tropas sin saber hasta qué punto serán apoyados por las fuerzas nigerianas. Quizás el impacto mediático que ha tenido la masacre de Baga ayude a acelerar una respuesta, pero no creo que hagan nada hasta después de las elecciones”.

Con todo, Olakounlé Yabi confía en que los países vecinos serán más enérgicos y no tolerarán que Boko Haram se consolide como un califato. Es una cuestión de seguridad nacional: “Boko Haram se ha centrado en Nigeria desde el principio y sigue siendo su objetivo principal. Pero su zona de control está en el área fronteriza con Níger, Chad y Camerún”.


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