Migajas filosóficas o un poco de filosofía

Philosophiske Smuler eller En Smule Philosophi

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Trotta. Madrid (1997). 113 págs. 1.300 ptas. Traducción: Rafael Larrañeta.

Siempre es bien recibida la traducción de una obra importante de la historia del pensamiento, especialmente si hasta ahora era inaccesible al lector español. Migajas filosóficas, uno de los escritos centrales de Sören Kierkegaard, fue publicada en 1844.

La obra está dividida en cinco capítulos. El primero aborda el problema de la enseñanza de la verdad. Kierkegaard compara la relación que existe entre maestro y discípulo en la doctrina platónica con la que se da en el cristianismo. En la primera el maestro no es más que la ocasión del descubrimiento por parte del discípulo de una verdad que ya poseía. En cambio, en el cristianismo, Dios mismo, el Maestro, engendra en el alma del discípulo la verdad y lo salva mediante un nuevo nacimiento -la fe-.

En el capítulo segundo, afronta la relación entre Dios y el hombre de una manera "poética". Se compara la venida de Dios al mundo con un rey que se enamora de una joven. Como la joven no puede alcanzar la naturaleza real, es el rey enamorado el que tiene que abajarse hasta ella. Dios toma la naturaleza humana a la vez que eleva al discípulo con un "amor generante", capaz de producir la unidad. En el siguiente capítulo se presenta la fe como la paradoja, la pasión del pensamiento, porque el entendimiento no puede captar al absolutamente Otro. La paradoja de la fe resuena en el escándalo que representa el "momento", como cruce de eternidad y temporalidad -la entrada de Dios en la historia-.

El capítulo IV trata sobre el "discípulo contemporáneo", el coetáneo de Cristo, para el que el "punto de partida histórico" es la condición de su salvación eterna.

La obra finaliza con algunas reflexiones sobre "el discípulo de segunda mano", es decir, sobre el discípulo posterior -cada uno de nosotros-, el cual no tiene desventajas sobre el "discípulo contemporáneo", ya que de igual modo puede alcanzar la contemporaneidad mediante la fe. Aquel hecho histórico es, a la vez, eterno y, por tanto, cualquier época histórica se encuentra respecto de él igualmente próxima.

Los planteamientos que expone Sören Kierkegaard en este pequeño libro merecen ser meditados despacio por el lector para hacer buen acopio de la mucha filosofía que contiene.

Carlos Goñi Zubieta

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